"¿Por amor al arte?" Reflexiones de artista a artista

Por Marcela Flores Ruvalcaba* en Missa Brevis
Thursday, 09 January 2014 17:26

¿Cuándo hemos escuchado “por amor a la medicina, a la abogacía o a la administración”? “Por amor al arte” es una frase que si bien no debiera existir, hoy por hoy nos toca eliminar su sentido. En la ardua carrera por profesionalizar a los artistas ha faltado el crear-apoyar empresas culturales donde dichos artistas puedan tener un salario digno que les permita vivir de su profesión.

Es momento de tomar consciencia como artistas de la importancia de sustentar nuestro producto cultural con la comercialización, lo cual implicará prepararnos en otras ramas y/o formar grupos de trabajo con diversos profesionales, pero que estén empapados del quehacer cultural. Así pues, se generará la necesidad por un lado de profesionistas con especialidad en cultura, y por otro que los artistas que tengan otra licenciatura vinculen ambas profesiones y/o en artistas que se especialicen en administración, publicidad, mercadotecnia, etcétera.

Escuchar ‘empresa cultural’ puede sonar a un gran emporio; valga aquí puntualizar que todo producto cultural puede ser una empresa, ya sea de un artista en lo individual o un grupo de ellos. Lo importante aquí es la visión empresarial que tengamos, lo cual en la mayoría de los casos nos implicará cambiar de paradigmas y al crear una obra pensar más allá de la inspiración: cómo hacer que tenga un público-consumidor y qué hacer para que lo tenga.

El replanteamiento de la visión del producto cultural conllevará a reestructurar el organigrama de la empresa cultural para obtener el resultado esperado, posicionar en el mercado un producto que a la postre se vuelva sustentable y sostenible, es decir, que nos genere recursos en vez de nosotros “por amor” mantenernos inyectándole capital.

Este replanteamiento implicará revisar nuestra forma de trabajo, hacer un análisis de nuestra obra, de la repercusión que ha tenido, del mercado en que se puede manejar y si el resultado es negativo buscar nuevas formas de hacerlo. Un empresario no mantiene su negocio aunque esté teniendo perdidas, lo moderniza y diversifica a fin de que pase de números rojos a números negros.

NUMEROS es un factor muy importante y determinante para nuestra empresa cultural, estar empapados de la economía estatal, nacional e internacional es elemental para nuestra empresa. Es bien sabido que en las crisis económicas la primera afectada es la cultura, pero en la opulencia no es ni la primera ni la más beneficiada. Si en nuestra empresa-producto le ponemos números a todo lo que implica realizarla ―lo cual incluye nuestro esfuerzo personal y nuestras horas empleadas―, nos daremos cuenta del costo real. ¿Sabes cuánto cuesta tu producto o tu hora de trabajo? Mientras no tengamos la respuesta a esta pregunta nuestro trabajo seguirá siendo por amor. Esto significa, para ser específicos, que debemos generar que llegue un momento en que nuestra inversión sea recuperable, háblese de capital monetario o humano.

Pensar como EMPRESARIO es el reto que nos abrirá nuevas puertas. A medida que nuestro producto se posicione en el mercado, mayor libertad de creación podremos tener, ya que nuestra marca será entonces sinónimo de calidad.

Ojalá llegue el día en que las instituciones federales y estatales generen una infraestructura real que nos permita ocupar un rubro comercial específico y no sólo fomentar el mecenazgo. Si ahondamos más, en instituciones educativas que no sólo creen artistas sino empresarios culturales, el cuál es un tema importante de estudiar.

Mientras tanto, nos toca hacer que la cadena creador-comercializador-consumidor se dé y llegue a ser el comercio cultural una necesidad en la vida del hombre, lo cual creo yo, lo podremos lograr si nos agremiamos y apoyamos mutuamente como artistas, si creamos competencia sana y nos complementamos buscando esa diversificación que también el publico-consumidor necesita, además, claro está, de buscar capacitarnos en otras áreas.

Esta tarea no es nada fácil, sobre todo por los monstruos televisivos que han generado “artistas” que venden productos sin contenido y que tienen atrapadas a las grandes masas. Pero hay un público pensante ávido de otras formas de arte y es a él a quien debemos avocarnos. Pasos cortos pero certeros serán mejor que grandes zancadas titubeantes.

Yo deseo, para lo cual pondré mi mayor empeño, lograr que en unos años, mi hija que va marcando su camino rumbo a las artes plásticas no conozca siquiera la frase “Por amor al arte” y si esa es la profesión que elige como forma de vida, le permita vivir de ella de una forma digna.

*Marcela Flores Ruvalcaba es licenciada en Artes Escénicas para la expresión dancística por la UdeG, egresada de la carrera en Danza contemporánea por el INBA, gestora y promotora cultural. Ha bailado con el Ballet Independiente y Contradanza, entre otros grupos. Actualmente en Colima, está al frente, junto a un equipo de profesionales, de un proyecto de transformación de un viejo cine abandonado en un Centro de Iniciación Escénica.

 

FOTOS:

Ko Murobushi en el Museo del Chopo

Sensodanza en el Teatro El Granero

Tetsuro Fukuhara en el CICO

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