Hacia un Plan de Desarrollo para la Danza

Por Héctor M. Garay Aguilera* en Mesa Verde
Thursday, 25 June 2015 00:00

Dentro del 7 Coloquio La Danza Vale intervino Angélica Beltrán del Ministerio de Cultura de Colombia en la mesa: Situación económica, políticas culturales y transformación social. Su participación la enfocó a hablarnos del Plan Nacional de Danza para un país que baila. 2010-2019. Entre los temas en que se ocuparon fue el de dar dignidad a la práctica artística. Ver el trabajo de lo municipal a lo nacional. Planteándose temas específicos según el territorio. Y a responderse ¿Cuál es el papel de la danza en su país? Así como la manera en que se pude trabajar en otras agendas.

No entraré en detalles del análisis de este documento, que fue consecuencia del trabajo participativo de la propia comunidad de la danza de Colombia, sino en la reflexión de experiencias similares en nuestro país y que han sido consecuencia de la participación de integrantes de la comunidad de danza, quienes han tenido la intención de contribuir con propuestas para la mejora de la profesión y el logro de objetivos en beneficio de comunidades más amplias no sólo la de artistas.

Podemos hablar de las iniciativas desde el momento de inicio de Conaculta por medio de un documento entregado al primer presidente de este organismo Víctor Flores Olea. Luego el documento que Jorge Domínguez redactó en 1994. En las postrimerías del fin de siglo se generó un movimiento sui generis autodenominado Especie en extinción, que si bien no redactó un plan como tal, sí provocó un debate acerca de las condiciones de los artistas. Dos de sus características fueron lo poético de sus planteamientos y las protestas creativas. Se propuso hacer una serie de preámbulos a las funciones de danza que se convirtieron en la rúbrica de Especie en extinción.

También cercano al fin del siglo anterior y a la efervescencia política se redactó un documento titulado: Plan Nacional de Desarrollo de la Danza Contemporánea. Cien propuestas para el cambio, consecuencia de una consulta amplia y plural realizada en meses previos a la elección del año 2000. Esta consulta se efectuó por temas, en reuniones mensuales y también vía internet lo que generó una serie de ideas y participaciones de aproximadamente más de setenta personas del medio dancístico. Esta dinámica trajo consigo también la propuesta de una terna para ocupar la Coordinación Nacional de Danza del INBA integrada por Lidya Romero, Marco Antonio Silva y quien escribe este texto.

 

La  estructura del documento y las propuestas se definieron por capítulos temáticos:

  1. Participación de la comunidad de danza en la toma de decisiones.
  2. Seguridad social.
  3. Formación de públicos.
  4. Promoción a través de los medios de comunicación masiva.
  5. Financiamiento público y privado.
  6. Empresas culturales y organizaciones dancísticas.
  7. Derecho de autor.
  8. Fundación de casas de danza.
  9. Residencia en las delegaciones del Distrito Federal.
  10. Descentralización.
  11. Promoción internacional.
  12. Enseñanza de la danza en el ámbito profesional, no formal y de sensibilización.
  13. Estímulos a la creación.
  14. Difusión.

 

                                                                                                                                                                                Laboratorio Escénico Danza Teatro Ritual

En cada uno se da una introducción, un diagnóstico y un conjunto de propuestas (que suman precisamente 100). A la distancia podemos ver que varios de los aspectos planteados se han cumplido, varios se incorporaron al propio programa de cultura de ese sexenio o de otras administraciones, algunas de ellas están pendientes, pero también hay que admitir que algunas de ellas no son viables.  También los cambios suscitados en la Coordinación Nacional de Danza llevaron inclusive a que varias de ellas ni siquiera se conocieran. Sin embargo, en lo general y en lo particular algunos de los planteamientos ahí postulados han dado lugar a dinámicas de desarrollo de la danza. Podemos citar que en este documento se plantea la conformación de colegios de especialistas. Lo que dio lugar a la formación del colegio de coreógrafos u el apoyo a los festivales.

En ambos casos, los involucrados en su redacción o compilación fueron invitados a dirigir la Coordinación Nacional de Danza: Jorge Domínguez en 1994 y Héctor Garay de 2000 a 2002.

También podemos hablar de la falta de involucramiento de la comunidad dancística en el desarrollo de las ideas plasmadas en los documentos. Algunos integrantes de la comunidad de danza tienen una vocación política para incidir en ciertas decisiones del diseño de programas y políticas culturales, inclusive en la designación de quienes sean funcionarios de la danza. Sin embargo, una vez que obtienen algunos logros no tienen tiempo para dar seguimiento y aportar las acciones consecuencia de sus propuestas plasmadas inclusive en documentos (cartas, peticiones, planes) o al hecho de que alguien de su propia comunidad asume un puesto público. También se da el hecho de la inmediatez en las necesidades, los grupos necesitan funciones y no pueden esperar a las medidas que tendrán resultados dentro de meses e inclusive años. Un ejemplo es la promoción internacional de la danza que requiere de tiempos largos para que se dé o la formación de nuevos cuadros en la gerencia y producción o la formación de públicos que vendrán a apoyar a la danza inclusive con el pago de su entrada en los teatros. Ante los embates de las crisis económicas, las necesidades culturales de los artistas suelen ser más inmediatas y tienen que ver con los beneficios de becas, programación en teatros, pago de honorarios más que en el desarrollo de un sistema integral de creación, producción, distribución y consumo cultural.

Sin duda los tiempos han cambiado con la aparición de otras visiones artísticas, nuevas propuestas, la exploración de otras formas de producción y de presentación de la danza, la emergencia de nuevas generaciones, la existencia de ciertos programas de apoyo a la danza, instituciones, estímulos a la creación, nuevos espacios de presentaciones y una valiosa generación de coreógrafos y bailarines. Hay un panorama de la danza más complejo del momento cuando se redactaron los planes que se han mencionado en este texto. El panorama político es otro, ya no tenemos alternancia, tenemos el regreso de un partido político, una nueva crisis económica, pero también una sociedad más participativa y con necesidades culturales más apremiantes. Una sociedad violentada con la posibilidad de tener en la cultura y el arte, así como en la educación, elementos para salir de esta situación precaria. Como herramientas para desarrollar las propuestas artísticas tenemos: la promulgación del derecho a la cultura en nuestra Constitución, la existencia de un aparato gubernamental de apoyo a la cultura con profesionales que han adquirido experiencia, programas que tienen continuidad (entre ellos la Red de Festivales de Danza).  Pero también tenemos la necesidad de actualizar algunos de estos programas y dar un perfeccionamiento y seguimiento a las políticas culturales para llegar a nuevos y mejores estadios de difusión y promoción de la cultura.

                                                                                                                                                                                                                          Abigail Jara

En este panorama, que he citado de manera somera, se da la necesidad de otras aportaciones, probablemente un nuevo plan, actualizando las necesidades y diagnósticos pero sobre todo las propuestas innovadoras: Que ya no planteen la inmersión en un marco de cambio político, como sucedía en el 2000, sino un cambio en sí mismo en las formas de producción, apoyo, distribución y consumo cultural de la danza misma.

Partir de la creación misma, valorando sus formas que vienen desde otras generaciones, pero también haciéndolas convivir con las generaciones que están apareciendo. Comprender la danza misma para tenerla como sujeto y objeto del cambio. Innovar en las formas de producción y presentación de la danza. Los espacios, las temporadas, las obras pueden tener otras formas de existir y también desde luego de producirse y de apoyarse económicamente. En esto debemos de considerar como una posibilidad, como una entre cientos, el emprendimiento cultural, los modelos de negocio que vean a ciertas propuestas como posibilidades de ser fuentes generadoras de empleo y recursos económicos. Las empresas culturales dancísticas, que se citan en ambos planes citados en este texto, no como una forma de “denigrar y comercializar con el arte de la danza”, sino encontrar formas de financiamiento que permitan la reproducción de propuestas artísticas. En este sentido no planteamos que el Estado se desentienda de sus deberes y que todas las propuestas artísticas sean consideradas bajo esta perspectiva, pero sí buscar una ampliación de la forma de obtener recursos y claro esto también lleva a la ampliación de públicos y la sostenibilidad de proyectos.

Un nuevo plan debe también pensar cómo lograr la valoración más amplia de la danza en la sociedad, tanto en el terreno gubernamental como en otros sectores. Una visión transversal de la promoción de la danza para que sea considerada como un instrumento adecuado para contribuir en el logro de bienestar para nuestra población; un instrumento de apoyo para diferentes secretarías de estado. Y no ver a la danza sólo como entretenimiento, sino como un vehículo de promoción de la salud, de generación de recursos y sobre todo como el cómplice inseparable de la educación y la formación integral. Convertirse en una oportunidad de disfrute, de crecimiento espiritual y físico. La actividad apasionante e inseparable en la vida de las personas.

Un nuevo plan para el desarrollo de la danza se antoja en este momento con puntos generales a tratar como:

  • La reflexión de la creación dancística;
  • Iniciativas de formas de promoción y programación de la danza y la formación de públicos,
  • La manera de participar en la definición de políticas culturales para la danza;
  • Apoyo a innovación en proyectos dancísticos;
  • Promoción nacional de la danza, formación de un mercado de arte dancístico, no de toda la danza, pero sí de aquella que tenga capacidades para ser promovida como tal

Siguen pendientes, de lo que se planteó en el año 2000, hacer propuestas sobre: empresas culturales de danza, presencia internacional de la danza mexicana, financiamiento de la danza, seguridad social, entre otros.

Un nuevo plan para el desarrollo de la danza se antoja en este momento con la participación plural de los diferentes agentes involucrados: coreógrafos, bailarines, estudiantes, maestros, promotores, funcionarios (de todo los niveles de gobierno), investigadores, públicos. Un plan que comprometa no sólo su redacción sino su seguimiento. Para ello se tiene que lograr no sólo su aceptación por parte de autoridades sino su inclusión en documentos e inclusive su legislación, lo que permitirá continuidad y también la búsqueda de los presupuestos para llevar a cabo sus planteamientos. Un plan que abrá el espectro a todos los géneros: el del 2000 se especializó en la danza contemporánea. Y también en diferentes subsectores de la práctica dancística: la popular, la de entretenimiento, la de jóvenes, la urbana, la de prevención de la salud, la que trabaja con grupos específicos y vulnerables. Y desde luego, la del ámbito profesional, pero íntimamente relacionada con los otros subsectores de la danza.

Queda aquí la invitación, los tiempos y las dinámicas para aportar de nuevo ideas en planes y documentos es parte de la iniciativa de integrantes de la comunidad dancística.

                                                                                        Contempodanza

 ...

*Héctor Garay es promotor cultural. Director y fundador de VITARS. Fomento Cultural desde 1994. Coordinador Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes (2000-2002), Asesor de la Secretaría Técnica del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (1999-2000). Colaborador artístico y coordinador de las compañías: U, X. Onodanza (1985-1989), El Cuerpo Mutable (1989-1990), Compañía Romero Domínguez (1991-1992). En dos partes y Gerente del Ballet Teatro del Espacio (1994-1995). Colaborador de la Sociedad Mexicana de Coreógrafos (SOMEC) y de la Unión Nacional de Sociedades Autorales. Jefe del Departamento de Actuación del Centro Universitario de Teatro, UNAM. Coordinador Académico del Centro de Formación Actoral, TV Azteca. Integrante del Comité de Danza del Centro Mexicano de Danza ITI UNESCO 2004-2005. Integrante del consejo directivo de Danza Mexicana A.C. (1988-1990).

 

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