Entrevista con Adriana Castaños (producciones La Lágrima)

Por Fluir en El arco entre dos muertes
Monday, 07 July 2014 13:36

En el marco del Festival Internacional de Danza "ENTRE FRONTERAS" tuvimos la oportunidad de platicar con la maestra Adriana Castaños, quien dirige la compañía Producciones La Lágrima. En aquella ocasión presentaron HELLO!, obra codirigida con la australiana Becky Hilton a través e Skype, You Tube, internet.

Aquí algo que escribimos aquella ocasión.

Les recordamos que esta compañía se presenta el día 14 de agosto en el marco del 80 aniversario del Palacio de Bellas Artes.

Aquí la entrevista:

 

Fluir: ¿Podrías platicarnos un poco del proceso de esta obra HELLO?

Adriana Castaños: Esta es una obra en colaboración con Becky Hilton, coreógrafa australiana. Originalmente fue una iniciativa del Festival de la Ciudad de México junto con la Australian Latinoamerican Foundation. Para no hacer el cuento largo, el Festival de la Ciudad de México se echó para atrás, ya después de que teníamos como un año de contrato y ya habíamos empezado a trabajar, pero la Australian Latinoamerican Foundation nos dijo que seguían teniendo el presupuesto y que si queríamos nos seguirían apoyando.

Aquí en México acostumbramos hacer proyectos sin dinero y luego a ver qué pasa. Básicamente se llevaron a cabo a través de tres visitas presenciales, vino Becky primero a ver si nos caíamos bien, saber si había cosas en común y después se hizo mucho trabajo de improvisación a través de internet, Vimeo y Youtube. Fue un proceso de tres años, cada quien haciendo sus cosas; tres años permitieron muchas cosas; a ella ahora la consideramos parte del grupo y gracias a eso fue posible que los muchachos pudieran poner sus cosas libremente y abiertamente en este proceso de toma y da entre coreógrafos y bailarines. Se estrenó el año pasado en Hermosillo y luego culminamos el proceso en Melbourne.

La idea era conocernos básicamente, ella, los canguros y nosotros, la comida mexicana, porque no sabíamos mucho el uno del otro, y lo que ella se propuso era saber quiénes eran los bailarines, fue una muestra de ese universo que termina dando un proceso generacional de identidad, un peso que tiene la obra. La idea fue este genuino interés de ambas partes de saber quién es el otro.

F: Cuando estaba allá arriba tenía la sensación de que la obra estaba hecha para presentarse en espacios públicos.

AC: Pero pues nos gusta esta doble posibilidad la idea de que subas al foro, al inviolable foro, pues porque supuestamente está hecho para los artistas.

El lado de los artistas no es transgresión, hace mucho lo hicieron, pero siempre termina siendo como sorpresa saber qué va a pasar, cómo va a reaccionar la gente. Aquí fue mucho más rápido porque pues aquí hay mucho joven, pero en otros lugares ha sido un proceso de distanciamiento y después termina bien; interactuando, la idea de puedes entrar en este espacio y luego salirte.

En Melbourne se hizo en una bodega pero había este círculo, luego te sales y luego regresas como espectador pues esta convención se mantiene.

 

F: Pero semánticamente ya es distinto, te bajas pero ya estás ahí, ¿no?

AC: Ya hablaste con ella, ya jugaste, ya cambió esa relación, es el romper las barreas y decir, bueno, ¿quiénes somos realmente?, me parece que es todo el asunto.

 

F: ¿Y este proceso cambió tu forma de crear?, ¿se modificó?

AC: Pues mira, una de las cosas es que conectaron con Becky muy rápido; fue que todos los procesos que ella utiliza no eran extraños para los chavos, ya que nosotros usamos procesos de exploración constante, y nuestra materia de estudio somos nosotros, el cuerpo y, ¿qué está pasando con nosotros? En ese sentido no fue muy distinto, fue distinto en el sentido de esa claridad de Becky y de no hacer de la obra un espectador, eso fue muy claro de la obra, en llevar un proceso, de tratar de romper esta cosa de somos el artista, la claridad de ella en ese sentido de romper con esa estética de poster, la estética del mercado, de cualquier cosa está bonita, a mí esa claridad me alimento bien y creo que a todos. Fue entrar a ese qué pasa si lo que importa es otra cosa pues, y por otro lado, las dos generacionalmente compartíamos una estrecha relación con la danza posmoderna norteamericana; ella bailó allá, no le tocó a ella directamente, pero bailó y se alimentó mucho de eso, entonces fue este proceso de tener un par que teníamos cosas en común, que fuimos como escarbando juntas, por eso podemos decir que Becky es como de la compañía.

F: ¿Y cómo controlas como directora de la compañía, las emociones del grupo, toda esa información?

AC: Es complicado, pero ya sabemos que cada proceso nos va a meter en una etapa de conflictos. Eso no implica que sea más fácil, pero ya sabemos que hay una etapa riesgosa, porque estás jugando con algo que a veces tú no sabes y que se descubre en el proceso, tenemos tiempo trabajando este elenco, 5 años, ellos se conocen muy bien, nos conocemos muy bien, ya saben cuándo poner altos, ya sé cuándo tengo que quedarme callada y esperar a que las cosas sucedan, siempre que empiezas a trabajar es un proceso, siempre que estamos trabajando en material personal, etnográfico, que nos lleva a encontrar otras cosas personales, tenemos una especie de código que nos lleva a decir, esto es algo que se tiene que tratar en privado, no estarlo contaminando, que no se convierta en la broma, porque tendemos a hacer bromas, quitarle lo pesado y que no se quede como banal, no banalizarlos, pero cada cosa es diferente, a veces descubrimos unas, a veces otras.

 

F: ¿Qué tan complicado es para ti mover tus obras?

AC: No es igual de complicado, tengo la ventaja de que digan: ¡Ah, Maestra Adriana Castaños! En ese sentido, pero fuera de ahí me parece que lo complicado es cómo estamos esperando, la idea de esperar esta formalidad, y me refiero en esta escena, sea en la calle, en un espacio alternativo o en un foro, le comienzas a dar la vuelta, y puede ser otra cosa, no pasa nada, digamos que eso puede ser lo complicado, digamos que esta formalidad mexicanota, eso es lo que me parece como chistoso, por otro lado, ahorita me pregunto qué va a pasar con lo que estamos haciendo: en Sinaloa corren a maestros que se sindicalizan, corren alumnos, acaban de darle el carpetazo a la compañía de la Universidad de Veracruz, entonces no estamos exentos porque todos estamos en esta tablita donde los espacios que tengamos son importantes y hay que defenderlos, y ahí es donde no vale que seas la maestra Castaños o que se estés empezando.

F: ¿Cómo defender estos espacios?

AC: Por supuesto desde la comunidad, tenemos poca tradición en la comunidad de defender, pero lo he visto, lo vi cuando quisieron cancelar el festival de San Luis hace muchos años, de diversas maneras sin tener que mandar mails, se empezó a decir y a reclamar a los funcionarios y decirlo en la televisión; tenemos que ganarnos esos espacios también, o sea hacerlos nuestros. Básicamente el asunto es, yo ya no pido, sino que amenazo, no puedo estar empezando todo el tiempo porque ya hay un camino andado porque hay gente que nos abrió espacios, hemos abierto espacios, nadie nos está haciendo favores, es una obligación que tiene el Estado, que tiene la obligación cultural y artística; que además tuvo una revolución para esto y ya se les olvidó, y que hay que refrescarla de muchas maneras, pero es volviendo a ello que dices, pensar que si no es el teatro, no tenemos nada.

 

F: Y creo que sí, ahorita que planteas la situación, hay quien tiende a guardarse o a inmovilizarse, a quedarse derrotado de alguna manera y creo que no tiene por qué ser así.

AC: Es bastante paradójico, porque si un gremio trabaja con poco sueldo en condiciones poco favorables, con disciplina y rigor en algún lado es la danza. Entonces siguen pasando cosas, y sin embargo siguen surgiendo bailarines, se multiplican los grupos, y eso no lo vemos, eso pasa todos los días, sigo viendo jóvenes y habría que ejercer una autocrítica del rigor, con él estudiamos y abordamos las obras, del rigor con el que pensamos los espacios públicos, alternativos, yo ahorita ando con los pelos de punta, porque no es suficiente con que hagas tu dancita y te presentes en el pasto, yo ando con esa cosa con mis alumnos.

¿Cuántas veces nos han dicho que no? Y eso no lo capitalizamos mentalmente. En ese sentido hacemos guerrillas todos los días y no nos damos cuenta que básicamente tenemos parte de todo en nuestras manos. ¿Que me digan a mí que me pueden quitar una beca? Si ni siquiera me la dan ellos.

 

F: Y que hasta cierto sentido puede ser sano.

AC: Yo creo que podemos verla así en lugar de ver lo otro, eso nos da mucha libertad, también una gama muy amplia como para hacer cualquier cosa, esa es la otra parte que tenemos que atender, digamos la autocrítica, el podernos sentar a platicar sobre lo que hacemos y decir bueno, ¿por qué me gustó?, si nos gustó nos acercamos, si no nos gustó lo comentamos, es igual de sano y rico hablar de las dos. Me parecen importantes los libros y publicaciones, hablar de lo que estamos haciendo, porque me parece que su vocabulario se ha empobrecido mucho como herramienta para hablar de lo que hacemos.

F: Sí, y es una cuestión compartida donde a todos nos toca un pedacito.

AC: Nosotros también hemos tenido que implementar eso en las escuelas.

¿Quieren escribir? Ahora están Juanfra Maldonado y Helena Hermosillo en el festival para la danza con un fanzine de manifestaciones diarias para poder publicarlos.

Queremos crear estos espacios para que se publiquen y de manera anónima para que no se sientan grandes críticos ni comprometidos, porque estamos seguros de que es una necesidad imperativa, lo que me da mucho gusto es que venía quedando claro que no hay mucha crítica en los periódicos; en Hermosillo decíamos: tenemos escuelas, público, bailarines, compañías, pero mientras no haya críticos esto se va a estar cayendo en pedazos porque nadie se para a hacer esa reflexión, y ahorita con esta gira, en este festival va a estar el fanzine, veo lo que ustedes están haciendo con su revista y digo: ¡a chingar a su madre los periódicos!, están encontrando espacios para la reflexión, ahorita están surgiendo estos espacios muy ricos.

 

F: ¿Desde la academia se forma la gente para escribir sobre danza?

AC: Pues no desde nuestras academias, el perfil de los muchachos que quieren entrar a bailar es en un principio la danza, es nada más mover, uno, y dos la educación. El sistema educativo en México saca gente a la universidad que no sabe leer ni escribir, y por más que las universidades quieren sacar estrategias para aprender es un hueco que no se llena, esa es una cosa, pero la otra es que siempre va a haber alguien con la inquietud y la facilidad; a mí me ha tocado generaciones que tienen esa facilidad y generaciones que de plano es un proceso largo. Pero creo se puede sembrar la inquietud en algunos, aquí que conozco bien el plan, al menos que los muevas alternativamente.

Yo este año me doy por servida porque hay un chavo de tercer semestre que está escribiendo y lo hace muy bien, y entonces hay que cuidarlo, abrirle espacios, y decirle qué tal aquí, acercarle, tampoco acosarle, pero que vaya encontrando su camino.

F: ¿Y en general la escena en Sonora cómo está?

AC: Pues está la licenciatura, que hay que tener cuidado para que no nos coma la universidad. Las universidades tienen espacios maravillosos para hacer cosas, te pueden hacer la vida imposible de tanta burocracia, pero si tú quieres trabajar y generar espacios, se pueden generar, y con un programa que tiene la licenciatura más de 15 años, eso ha generado una gran cantidad de grupos, pero está Antares que tiene su propia escuela y que forma buena gente. También han salido otras academias, nosotros te sacamos de interprete para bailar, metodológicamente es otra preparación, a nosotros no nos llega gente que quieren ser maestros sino gente que quiere bailar, y hay una generación de jóvenes que están empujando fuerte, que creo yo un poco tímidos, más bien cómodos. Tienen sus espacios que defienden; lo máximo es llegar y bailar en el desierto, eso es lo máximo y yo digo “pues no”; yo soy la bruja y la mala, yo agarro banderas, y sin embargo hay gente muy estudiosa, muy interesante que está encontrando su propio camino, y luego a mí me parece un poco difícil, porque yo tuve a quien decirle que no, y hay quien dice “yo no sé qué quiero hacer, pero yo no quiero ser como él, ni como ese, ni como ese”, y aquí no hay estos monstruos con los que enfrentarte y pues hay que enfrentarse con los propios monstruitos y me parece difícil, porque es un proceso que pasa en todo México: descubro solo, no en contra de algo, si quiero esto y esto también, o al menos es mi manera de ponerlo, a pesar de que ahora tienen la posibilidad de ver todo en You tuve. En mi época yo tenía que imaginarlo. Quizás esto hace que los procesos sean quebraditos, voy, regreso. Y pues cada quien encuentra la manera de moverse.

 

F: ¿Alguna compañía que nos recomiendes seguir de Sonora?

AC: La compañía de Ernesto Contreras, que está en un break, pero Ernesto tenía un sentido espacial, muy peculiar, y muy animado por un sentido plástico porque él también pinta; entonces yo no he visto un manejo de espacio y luz tan especial y fuerte como el de Ernesto, porque hasta ahorita han sido como procesos, sube y baja, pero eso se mantiene como algo muy peculiar, muy de él y muy maravilloso.

Hay dos chavos muy jóvenes con proyectos artísticos que comulgan y que ahorita están separados, que es Jorge Motel, que lo último que le vi fue una cosa minimal hermosísima pero envuelto en un completo que quieres llorar, y el otro es Emmanuel, el flaco que baila aquí en La lágrima, tiene un sentido de lenguaje, de sacar lenguaje, él ha trabajado con una mira, de estar en el asunto de cómo moverme y qué mover, él tiene una tradición hip hopera buscando su propia voz.

FOTO de portada tomada de internet.

Transcripción de la entrevista, Andrea Márquez, a quien agradecemos enormemente.

 

HELLO, de Producciones La Lágrima:

 

 

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