Virginie Brunelle, cuando sólo el cuerpo basta

Por Fabián Guerrero en Mundo
Wednesday, 29 July 2015 00:00

 

Por primera vez en 35 años de historia, el Festival Internacional de Danza Contemporánea “Lila López” repitió por dos días consecutivos el mismo programa. La compañía que recibió tal distinción fue la compañía de Virginie Brunelle, que desde Quebec y después de una larga gira por el mundo, aterrizó en San Luis Potosí.

El simple hecho de ser la única compañía programada por dos días en la historia del festival, generó una alta expectativa. Eso se vio en las gradas del Teatro de la Paz, cuyo aforo para 1,400 personas se vio lleno ambos días. Pocos teatros pueden presumir de tal cosa para una función de danza. Ahora faltaba que en el escenario se cumpliera con tal expectativa. En la conferencia de prensa, la coreógrafa y directora manifestó sentirse segura, pues la obra ha sido presentada varias veces alrededor del mundo y los intérpretes están igualmente seguros al bailarla.

Complexe des genres fue la obra que presentaron. ¿Qué decir de lo que vimos?  El inicio de la obra es uno de los inicios más memorables que haya visto. Tres mujeres, cada una bajo luz cenital, torso desnudo, tutú blanco, de espaldas; abajo del tutú vemos piernas de hombre flexionadas de frente a nosotros. La figura es un híbrido bello y extraño, repugnante pero sensual, un animal mítico no registrado por los poetas antiguos. Se contonea, se sacude violentamente, alarga los brazos, gira; la música también se violenta. El híbrido parece querer separarse: torso y piernas pelean, autómatas; en ocasiones bailan, son uno solo, un solo cuerpo. Una bella y precisa metáfora de las relaciones entre sexos, de las identidades y roles asignados socialmente, así como de la complejidad del diálogo entre éstos. Para plantear este tema, sólo basta el cuerpo. No más.

Después los hombres se levantan, las mujeres quedan colgadas. Vemos otro ser casi mitológico: torsos de hombre desnudo, tutú y torso de mujer desnuda de cabeza. Un espejo algo deformado: los hombres hacen sonidos, se comunican, no son homo sapiens, están en un estado anterior, muy animal, bárbaro, hay mucha virilidad y competencia; abajo, las mujeres también se comunican con sonidos muy nasales, chismean, ríen, gritan… no olvidemos que están de cabeza. Otra potente metáfora: machismo y dominación, complacencia y comodidad de la dominada. La imagen es tan bella y el mensaje tan fuerte que incomoda, pero la manera de presentar la situación hace reír. Muchas ideas y sentimientos atraviesan los cuerpos que estamos ahí. Sí. Algo está pasando. Y no necesitan tecnología, grandes producciones, una súper iluminación. El cuerpo basta.

Así, vamos viendo una serie de cuadros que nos van planteando la complejidad de las relaciones entre géneros.  La búsqueda de cada uno para encontrar su lugar, ese que no está donde se nos ha dicho históricamente. El cajón del género es ya demasiado estrecho. El hombre ya no cabe en la caja de lo que se supone debe ser y hacer un hombre, la mujer tampoco. Ahí está la problematización. Esa loca búsqueda por la definición. Por eso también lo potente de la primera metáfora: torso de mujer, piernas de hombre. Virginie Brunelle parece decirnos que la respuesta está en las coincidencias, el diálogo y el amor, y no en buscar y marcar nuestras diferencias como género. Más diálogo y amor y menos competencia. Y para decir esto, solo el cuerpo basta.

Los bailarines impecables técnicamente ―menciono que acá fueron a tomar la clase de ballet con la maestra Fabienne Lacheré, creo que pocas compañías tienen este tipo de gestos, lo que dice mucho de ésta―. Ellos muy varoniles, fuertes, la coreógrafa mencionó que busca bailarines con mucha potencia energética; ellas también con mucha presencia energética. Esto, aunado a una composición clara, un lenguaje sencillo, que busca comunicar más que mostrar virtuosismos es lo que hace universal a la pieza, ayuda a que pueda presentarse en cualquier lugar del mundo y ser entendida desde cualquier cultura o color de piel. Pues a fin de cuentas, en el fondo, no somos tan distintos y tenemos las mismas inquietudes y búsquedas. Por ello es tan satisfactorio encontrar creadores que encuentran esos puntos que a todos nos significan como habitantes de un mismo planeta. Y para decirnos esto, el cuerpo. Sólo el cuerpo.

Desafortunadamente la función se hubiera disfrutado mejor sin tanto ruido y distracción en la sala. Aún así, la ovación fue generosa para la compañía que esperemos pronto traiga nuevas propuestas a nuestro país.

 

 

 

GALERÍA DE FOTOS

Virginie Brunelle-Complexe de genres -Lila López

 

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