END 2016 Día 5: Athosgarabatos, Bajo Luz, Foco alAire, Líbrame del Mal, Cuerpo Mutable

Por Fabián Guerrero en México
Monday, 06 February 2017 00:00

 Día 5 del END 2016. Parece que el cansancio no llega. Los talleres siguen a reventar. Antes de las ocho de la mañana ya hay muchas chicas y chicos formados para alcanzar lugar en alguno de los talleres. Este día hubo clases magistrales de Marcos Ariel Rossi y Rocío Flores.

Como toda la semana, casi a la par del inicio de los talleres, arrancaba el I Coloquio Latinoamericano de Investigación y Prácticas de la Danza, con la mesa “Ética, políticas y estéticas de la danza escénica en la intervención social” con Esthel Vogrig, Juan Francisco Maldonado y Nadia Lartigue, Jorge Domínguez, Nahomi Bonilla y Javier Contreras. Una mesa muy rica y que bordó en relación con cuáles son los alcances y qué puede hacer, hace o ha hecho la danza en relación con movimientos sociales y su contexto. Intervenciones muy valiosas vimos y escuchamos este día, por lo que vale mucho la pena mirar el video con detenimiento.

Ética, políticas y estéticas de la danza escénica en la intervención social. 

También se dio la conferencia magistral con Alejandra Ceriani, de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de la Plata. Argentina. Ella abordó el tema de “El cuerpo en los tiempos de la digitalización: La corporalidad expuesta”.

 

El cuerpo en los tiempos de la digitalización: La corporalidad expuesta. 

A mediodía, Ebert Ortiz presentó Círculos entre líneas, una exhibición del lenguaje PRISMA desarrollado por él, en la estación del metro Bellas Artes, con dos funciones, a las 12 y a las 4 de la tarde. Desafortunadamente, la poca información y el desconocimiento de la gente del metro respecto a los eventos, hizo difícil que pudiéramos llegar a dicha exhibición.

A la misma hora, el escenario ubicado en la glorieta del metro Insurgentes veía a la compañía Baji-Suncai, dirigida por Domingo Garcilazo, que presentó el programa Entre el cielo y la tierra, una “Mirada dancística sobre lo divino, lo terrenal, el temperamento y la pasión que muestran a esas diosas que más allá del cielo y la tierra están entre nosotros. Se muestra al CIELO como lugar de morada de los dioses, ángeles y almas humanas terrenales, es el destino final en el más allá para muchos o todos los humanos; se muestra a la TIERRA como el Jardín del Edén, hogar paradisiaco de los humanos, con la esperanza a la felicidad eterna, lugar habitado por los seres humanos mortales después del día del juicio, y no solo por mil años, sino para siempre”.

 

Athosgarabatos

A las 5 de la tarde dio inicio el programa infantil. A estas alturas podemos decir que faltó trabajo para llevar a niños a las funciones, o estimular e informar a padres y madres para que fueran al Centro Cultural del Bosque. El horario es complicado, además de la premura de la sede, la poca difusión, entre otras cosas, expliquen que las funciones para niños tuvieron todo menos público infantil desafortunadamente. Sin embargo, es importante que se dé su lugar y se mantenga la propuesta de programar obra para este sector.

Pero la función tiene que continuar, y con un respaldo de 15 obras para niños y 19 años de trabajo, Athosgarabatos aterrizó en la plaza Ángel Salas. Bajo la dirección de Ma. Laura Saldívar y coreografía de Jesús Laredo, la compañía presentó Asteroide B-612, nombre del pequeño planeta donde vive El Principito.

Y valga la obviedad, esta pieza está basada en la novela de Antoine de Saint-Exupéry. Es un reto el adaptar una obra universal al lenguaje dancístico. Si bien, por un lado, ayuda el que mucha gente haya leído la obra para facilitar la comprensión de la pieza, por otro, se corre el riesgo de que la coreografía pierda la profundidad y mensaje del texto y se quede en la superficialidad del argumento, es decir, en contar las acciones del relato. En Asteroide B-612 creo que lo segundo predomina.

La obra sigue el argumento del libro, aunque no aparecen todos los personajes. Un piloto, cuyo avión se descompone en el desierto, conoce al Principito. Éste le cuenta sus viajes desde que salió de su planeta. De esta manera, vamos viendo un desfile de personajes y situaciones en distintos espacios. La adaptación es clara y ligera, la historia se comprende.

Destaco la virtud de hacer mucho con poco. Tres bailarinas dan vida a todos los personajes: un rey, un astrónomo, un borracho (con música de Waits, ea), el piloto, el Principito. Con títeres y telas dan vida a otros tantos. Y para esto no se valen de una gran producción. No es necesario. Por ejemplo, debido al espacio es imposible que salgan para cambiarse, etc., por ello se valen de una pequeña casa de campaña que toma varias utilidades, que camina sola, en la que entran y salen distintos personajes (al terminar la función, algunos niños se acercaron a la casa para buscar a algún personaje o ver qué había dentro), dando una dimensión distinta a los ojos de un niño. Repito, se hizo mucho con poco.

Vimos una obra con la capacidad de entretener al público infantil, aunque no logre llevarlos a una reflexión más profunda. Se utiliza ampliamente el espacio, hay interacción con el público, el manejo de títeres es muy llamativo, aunque caiga a veces en el chiste fácil. Asteroide B-612 puede ser una puerta que acerque a los niños y papás al libro, donde ya podrán acceder a los planteamientos sociológicos-filosóficos-poéticos de Saint-Exupéry. Eso será un gran avance. Ojalá suceda.

 

 Terminando la función, inició en el  Teatro de la Danza, la compañía Bajo Luz, con más de 10 años de radicar en Quintana Roo, presentado la obra Con o sin P... un clásico en el repertorio de nuestra danza. Aquí pueden leer la reseña de esa función.

Líbrame del mal

Fuera del Centro Cultural del Bosque, después de cancelaciones de la sede donde se llevaría a cabo la obra por remodelación de la plaza, se pudo superar la dificultad y el Museo Tamayo abrió su jardín para la presentación de la compañía Líbrame del mal con su obra Mi barrio.

La propuesta del grupo busca hacer intervenciones en espacios públicos, por lo que la arquitectura/entorno juega un papel fundamental, de esta manera, vimos a tres personajes/intérpretes: Jesús Eduardo Rocha, Oswaldo Oviedo y el jardín. Se podría decir que la propuesta es de una danza vertical, sobre todo la primera parte en la que se va creando contra la gravedad: arriba de los árboles, inmóviles entre las ramas, integrándose al espacio. La apuesta es la de resignificar los espacios, trastocarlos, hacer visibles esos pequeños detalles que son resignificados por los cuerpos. Si bien no hay movimiento danzado ―si se puede decir así―, en esta primera parte de la pieza, creo que la intención no es bailar estrictamente sino romper la cotidianeidad de un transeúnte o visitante que transita por esos espacios. ¿Cuántas veces pasamos por estos espacios sin voltearlos a ver? El no mirar es una forma de desaparecer a ese objeto o persona ignorada. Y el recuperar la mirada hacia esos espacios es otra manera de fortalecer una memoria personal y colectiva, sabernos parte de un todo natural, dar significado de nuevo a eso que está ahí esperando, y el cuerpo tiene la potencia para lograrlo.

La segunda parte se desarrolla en el pasto y ahí vemos más barrio, más fisicalidad en el dueto que culmina con un grupo norteño tocando de fondo.

Y a las 8 de la noche se realizaron funciones simultáneas; por un lado Foco alAire en el Teatro El Granero y Bruja danza en el Teatro Benito Juárez. Por otro lado, a las 9 se presentaría El Cuerpo Mutable en la plaza Ángel Salas y en Un Teatro, la compañía Realizando Ideas daría tercera llamada a Do not disturb. Imposible partirse en dos.

 

Foco alAire Producciones

El Teatro El Granero es un espacio pequeño, con escenario circular, muy íntimo, ideal para la presentación de Foco alAire. Desafortunadamente, debido al poco aforo, mucha mucha gente se quedó afuera. En general, vimos teatros llenos. Si a la cantidad de gente que asistió se suma la expectativa que se creó después de la participación de Delfos, ya sea porque no conocían a Foco alAire, no habían visto anteriormente La Audición o querían hacer la comparación, más o menos entenderán la gente que quiso entrar y la que quedó fuera. Pero para quien se quedó afuera, pudo ver otra intervención más de La Cebra Danza Gay con su homenaje a Juan Gabriel, la delicia de ver a José Rivera Moya con un abanico hecho con la foto de portada del disco Recuerdos del Divo de Juárez. Afuera también había mucha fiesta.

La Audición es la primera parte de una trilogía, cuyas dos primeras partes tuvimos la alegría de ver en este Encuentro Nacional de Danza, una con Foco alAire y la otra con Delfos bajo el nombre de Es media noche. Variedades nocturnas. La tercera entrega llevará el nombre Orchestra estereofocosonic, en la que rinden homenaje al genial Juan García Esquivel (1918-2002) y que se estrenará para el 2018, año del centenario de nacimiento del compositor.

En La Audición vemos a plenitud el trabajo de máscara de voz. La dimensión del lugar permitía mirar bien el trabajo de todas y todos los creadores escénicos. La noche transcurrió entre sonrisas, se aligeró el cansancio. Marcela Sánchez Mota y Octavio Zeivy, excelente dupla creativa, han encontrado una voz muy particular y dan aire, refrescan una escena acostumbrada a lo solemne. Se han despojado de etiquetas y convencionalismos. Imagino que, tal vez, también ponen máscaras a voces que dicen que “eso no es danza”.

 

El Cuerpo Mutable

Y para terminar, El Cuerpo Mutable transformó la plaza Ángel Salas en una gran pasarela con su obra Escaparates, misma que fue hecha para festejar el 40 aniversario de la compañía. La pieza nos dio la oportunidad de mirar a varias generaciones de la danza en escena. Conmovedora acción el ver bailar a Cora Flores y Orlando Scheker, junto a Miguel Ángel Díaz, Myrna de la Garza, Rodrigo Angoitia, Claudia Vázquez con jóvenes como Iyantú Fonseca y la misma Lidya Romero. Muchos nombres, muchos escenarios, mucho talento a través de generaciones que muestra la esterilidad de esas peleas generacionales, de maestros negando y descalificando el trabajo de nuevas generaciones, y de jóvenes cerrados a conocer lo que se ha hecho antes que ellos, desconociendo su pasado dancístico y creando a partir de su generación. Ver en escena tanta historia y futuro es conmovedor.   

Escaparates se crea a partir de una selección de pasajes de las obras de la compañía, mismos que son reconstruidos a través de pequeñas frases de movimiento que se crean a partir de recuerdos o imágenes.

Particularmente, me gustaría destacar el manejo del espacio, pues se aprovecharon todos los lugares de la plaza, todas las entradas y salidas, y no sólo de la plaza, sino que vimos a Miguel Ángel Díaz bailar en la marquesina del Teatro de la Danza, cual fashion aztec, lo que la volvió muy dinámica. Esa movilidad de espacios (apoyado por los vestuarios) permitió que luciera la frivolidad, el talante hueco de la moda, los sujetos vueltos objeto, la mercantilización de personas, el direccionamiento de las prioridades de nuestra sociedad hacia lo estético y material.

Otra mirada de la función pueden leerla aquí.

 

 

 

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