END 2016 Día 4: Escuelas, Las Bestias, Laura Rocha, Proyecto Coyote, La cebra

Por Fabián Guerrero en México
Monday, 06 February 2017 00:00

Llegamos a la mitad del Encuentro Nacional de Danza. Han pasado tres días y quedan tres días de fiesta. Las actividades académicas y talleres siguen su curso. Hoy se sumaron dos clases magistrales a los talleres que se dan toda la semana: Víctor Ruiz y Alejandra Ramírez.

Por otro lado, el Coloquio de Investigación y Prácticas de la Danza continuó con la mesa “Memorias, cartografías y genealogías de la danza actual” con Loreto Caviedes Jeria (Chile), Ana Patricia Farfán Briseño, Angélica Íñiguez y Alonso Alarcón (México), así como la conferencia magistral de Lorena Hurtado (Departamento de Danza-Universidad de Chile) llamada “Prácticas y representación entre ‘Danza y Memoria’ en Chile (1980-2015)”. Aquí pueden ver los videos gracias a DanzaNet:

Memorias, cartografías y genealogías de la danza actual

Prácticas y representación entre "Danza y Memoria" en Chie (1980-2015) 

Encuentro de Centros de Formación en Danza Contemporánea

Y en el Teatro Orientación dio inicio el Encuentro de Centros de Formación en Danza Contemporánea organizado por Fabienne Lacheré, mismo que se ha llevado a cabo también en las anteriores ediciones del END.

El Encuentro tiene como objetivo “Mostrar la diversidad educativa existente en México en el campo de la danza contemporánea, con la finalidad de enriquecer la profesionalización de este arte permitir la convivencia y el intercambio entre estudiantes de diferentes instituciones”. La amplitud de este Encuentro le ha permitido reunir a más de 40 centro de formación, tanto nacionales como extranjeros, en el que han participado casi mil jóvenes.

Indudablemente es la actividad más vital del END. En el teatro se siente el ambiente de fiesta, de pachanga. Mucha vitalidad y apoyo a las y los compañeros manifestada en gritos, silbidos y porras; sin embargo, también hay respeto e interés por mirar el trabajo de las otras escuelas. El ruido cede al dar la tercera llamada o en cuanto se apaga la luz, entonces llega el silencio que dura lo mismo que la coreografía vista. Al finalizar, de nuevo aplausos, gritos.

En esta muestra podemos ver, aunque sea de manera muy vaga, el trabajo y avance de los centros de formación. Puede ser buen incentivo para alumnos el poder presentarse en el marco del Encuentro. También la cantidad de alumnos que llegan dan volumen al Encuentro, pues conforman buena parte de las entradas a los teatros, sin restar la importancia de que jóvenes en formación puedan ver distintas propuestas de coreógrafos consolidados. Es sustancial que se siga apoyando este encuentro y ojalá pueda abrirse a la formación de otras danzas también.

 

Las Bestias

No simultáneamente, pero una ahora después del Encuentro de Centros de Formación y antes de que éste terminara, en la Plaza Ángel Salas dio inicio la actividad para niñxs y jóvenes. El laboratorio de movimiento Las Bestias, dirigido por Rodolfo y Saúl Maya desde 2002, presentó Los marcianos llegaron ya!, una obra que busca concientizar acerca del deterioro socioambiental en nuestro planeta.

La pieza plantea la situación de un par de marcianos, cuya nave cae en la tierra. El ejercicio es interesante, ¿cómo nos vería como especie alguien que viene de otro planeta? ¿Qué sería lo que encontraría al llegar? Sin duda, entre otras cosas, verían caos, divisiones, deterioro, contaminación, prácticas que atentan contra nosotros mismos. Algo que ante otros ojos parecería inexplicable, ¿cómo es que podemos atentar contra nuestra propia sobrevivencia.

 

La pieza está enfocada para niñas y niños y pretende dejar la enseñanza y/o reflexión respecto al cuidado de los recursos naturales. Para esto se valen de construir un escenario que, a manera de espejo, haga que el espectador se refleje en esas condiciones que los marcianos encuentran al llegar a nuestro planeta.  La idea es buena y bienintencionada; sin embargo, tanto la dramaturgia como la escenografía requieren trabajo y mayores recursos para que el mensaje sea claro y contundente hacia el sector al que va dirigido.

 

Miguel Ángel Gamero y Laura Rocha

Continuó el maratón dancístico, pues de la plaza Ángel Salas tuvimos que correr hacia el Salón 7 de la ENDF para presenciar otro capítulo de “La danza en streaming”. Al llegar, la fila era larga. La audiencia rebasó la capacidad del lugar, por lo que desafortunadamente mucha gente tuvo que quedarse fuera ante la negativa de Protección Civil de permitir el acceso a más gente. La expectativa para esta función se dio debido a que veríamos en escena a Laura Rocha, directora de Barro Rojo. Si bien no era un regreso a los escenarios (el año pasado la vimos bailar en el 33 aniversario de la compañía), no es muy común el tener la oportunidad de verla en el escenario.

La función comenzó con Victoria, de Miguel Ángel Gamero. Un dueto interpretado por Julio Hernández y Roberto Solís, dos bailarines de primer nivel.  Victoria es una diosa griega que personifica al triunfo. Paradójicamente pareciera que la representación de la victoria se da con la derrota de la diosa. Aquí la vencedora es la violencia, Victoria es violentada, sometida. Aquí la paradoja: ¿qué pasa si la victoria es vencida? Lo que parece suceder no es que entremos a un mundo dominado por la derrota, sino a un mundo oscurecido, sometido por impulsos de dominación, de fuerza, de poder, de negación de otras humanidades. Victoria es una obra muy bien ejecutada y cuyo tema inquieta.

 

A continuación vimos "Y no hay modo..." (no hay forma de decirlo), con Laura Rocha y Miguel Gamero. Ambos encarnaron una situación terrible y tristemente actual: las desapariciones de mujeres y hombres, y más allá de eso, la búsqueda y sufrimiento de familiares, situación doblemente dolorosa.

Qué importante es que las creadoras y creadores de este país (o de cualquiera) enfoquen su arte y sensibilidad en tocar temas que generalmente son silenciados por medios de comunicación, temas que encarnan a madres, padres y hermanos que ansían visibilidad, para quienes es vital la memoria colectiva, para quienes la apatía y la indiferencia son una segunda muerte. El que creadorxs presten su cuerpo y voz para mostrarnos esos dolores es un acto valioso y valiente. Urgente y necesario. Importante pues nos saca de la burbuja en la que puede convertirse el Encuentro, donde estamos tan sumergidos en la danza misma, que olvidamos que ésta tiene un vaso comunicante (o varios) con su contexto, que mientras estamos sentados viendo función tras función, mirando la maravilla del cuerpo, de la expresión artística, afuera hay una sociedad lastimada y en lucha.

Laura Rocha (vestido, saco y mascada roja) interpreta a una madre o a las madres que han perdido un hijo o ser querido sin saber su paradero, sin saber si está vivo o muerto; Miguel Gamero (pantalón y camisa caqui, saco café) es el hijo, los hijos muertos o desaparecidos. Él es ese rostro desconocido con un nombre, una historia, como esos tantos rostros que miramos en blanco y negro en pancartas, fotocopias, en carteles; son personas específicas que se convierten en símbolo de miles, cientos de miles de desaparecidos y que podríamos ser tú o yo. Para representar esto se valen de un recurso muy potente: él tiene una bolsa de papel en la cabeza con el dibujo en esténcil de su rostro, se quita esa bolsa y hay otra abajo, y bajo ésta otra y así sucesivamente, cada bolsa que sale es colocada en el piso dando esa sensación de multitud, de que uno es esos miles de desaparecidas y desaparecidos.

Mientras él está tirado o sentado, ella lee cartas, textos para su hijo. Hay dolor, desesperación, la madre pierde un zapato, cojea al caminar. Es evidente el peso que carga. Puede verbalizar, caminar, girar, bailar, pero el dolor estará ahí. No hay manera de representar ese vacío, como el título dice: “Y no hay modo...” (no hay forma de decirlo), ella se pregunta ¿Cuándo empezaste a desaparecer? El lenguaje no alcanza, aunque los textos de Mario Benedeti, Wajdi Mouawad y Pedro Almodóvar que se utilizan en la pieza nos llevan a entender ese dolor y desesperación de esta y todas las madres de luchadorxs sociales, migrantes, víctimas de la delincuencia organizada que peregrinan buscando a sus hijas e hijos. Casualmente en estos días arribó a México la caravana de madres de migrantes centroamericanos desaparecidos, que viene a México en peregrinación con la esperanza de encontrar o saber algo de sus hijos, y no podemos dejar de mencionar a las madres y padres de Ayotzinapa, esa herida abierta que seguimos teniendo como sociedad, y que seguimos teniendo presente gracias a la lucha incansable de esas madres y padres.

Inevitable no hacer esas conexiones al ver esta propuesta, imposible no conmoverse.

 

 

Proyecto Coyote, Arely Delgado, La Cebra y La Manga Video y Danza

Terminando la función de Laura Rocha y Miguel Gamero, daría inicio La soledades de Susana San Juan, de Proyecto Coyote, compañía con sede en San Luis Potosí y que es dirigida por Arturo Garrido. El universo rulfiano en el escenario del Teatro de la Danza fue reseñado por Ricardo Álvarez y lo pueden leer aquí 

Al terminar la función, en el lobby del Teatro de la Danza se estaba llevando a cabo La teoría del arco íris, una intervención más de La Cebra Danza Gay que a lo largo de la semana estuvieron haciendo en la plaza. Esta vez lo hicieron en espacio cerrado, con sillones y manteniendo la alfombra roja en la que hicieron su (ya para esos días) acostumbrada pasarela. José Rivera sirviendo vino y dando de beber a las bailarinas que, tras beber de sus copas, salían a la pasarela muy cachondas, sexosas, mostrando una feminidad muy libre, esa que tanto molesta a los grupos religiosos que estos días organizan marchas contra el matrimonio y la adopción gay y que mantienen una fuerte campaña mediática para impulsar retrocesos en la conquista de derechos sociales y humanos. Con ese contexto, La Cebra se presentaba sin una postura clara ante el tema, poniendo la piel y el desmadre por delante.

 

Casi al mismo tiempo, y en un domicilio particular, se llevaba a cabo otra función: 7 metros de vacío, memoria de cosas extrañas que pasan en un cuarto de azotea, de Arely Delgado. Como bien dice, la función fue en un cuarto de azotea en una colonia de la CDMX. Interesante propuesta que abre el espectro de lo escénico. Aquí pueden leer la reseña de Silverio Orduña.

 

Y regresando al Centro Cultural del Bosque, la programación indicaba que al terminar Proyecto Coyote, en el Teatro El Granero se presentaría La Manga Danza y Video. Desafortunadamente, al quedarnos a ver la intervención de La Cebra, el teatro donde Gabriela Medina haría su solo Always, se llenó por lo que no pudimos entrar a ver la pieza. El programa dice que Always: “Busca responder a la pregunta ¿Cómo es que funciona la respiración en el cuerpo? Surge de un impulso por intentar despertar ante el acto perenne de respirar. Y aquí no se habla únicamente del reflejo que nos permite respirar, sino de la influencia que genera el contacto del oxígeno con cada una de las partes de nuestro cuerpo. Al concientizar el acto de respirar, se manifiestan las transformaciones internas, se expresan, y uno no tiene nada más que callar, hacerse a un lado, mantenerse dispuesto y observar cómo este cuerpo sabio, misterioso e infinito nos otorga la posibilidad de estar aquí, hoy, siempre…”. Al menos la gente salió muy satisfecha de la obra y eso es buen indicio.

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Foto de portada: Alejandra Mendoza, Las soledades de Susana San Juan, Proyecto  Coyote

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