EMDCM: Escucharnos, mirarnos, cerrar/abrir ciclos

Por Johana Segura y Fabián Guerrero en México
Friday, 27 May 2016 00:00

Llegó el sexto día del XXXI Encuentro Metropolitano de Danza Contemporánea de Monterrey (EMDCM). Casi 15 proyectos han pasado ante nuestros ojos en estos seis días y vemos una comunidad compleja pero que muestra su individualidad, su ser particular. El festival ha mostrado la variedad de propuestas en búsqueda, calidad, visiones del mundo. Hay una comunidad amplia con muchas cosas que decir y aportar a una escena nacional.

Este día se presentaron Sáasil, dirigidos por Jessica Huerta, con Seres; Encontrados Danza con Colapso sin heridas y MADE con Frágil. Parece que es el día que hemos visto propuestas más distintas entre sí. El Centro de las Artes lució una entrada aceptable para ver estas obras.

Sáasil fue quien subió primero al escenario. Frente a nosotros un hombre solo, baila con una iluminación cenital; se incorpora una mujer. Este dueto se multiplica hasta quedar en el escenario dos hombres y dos mujeres. Seres es una palabra palindrómica, es decir, se lee igual de izquierda a derecha que al revés. Esta palabra le da título a la pieza, y el palíndromo cobra sentido en la obra no sólo por su significado, sino por su carácter cíclico. La obra toma la naturaleza humana como eje, al ser, los seres que somos. La coreógrafa plantea un proceso evolutivo-involutivo tanto de la especie como de las relaciones humanas, no como una línea descendente o de degradación sino como un ciclo que termina y comienza. Podemos visualizarlo como un anillo de Moebius. Es interesante, pues esta idea se refleja en varios aspectos: en la danza misma, en la estructura coreográfica y en el palíndromo. Es decir, la danza y el movimiento fluctúan entre la delicadeza, el cuidado, la ligereza, y la animalidad, la sobrevivencia encarnizada, un estado primitivo no racional, el instinto puro. Otro ejemplo: la obra comienza con un hombre bailando solo con luz cenital, pero termina con una mujer sola con la misma iluminación: hay un ciclo que comienza y termina, y recomienza con una mujer, parece querer decirnos Jessica Huerta, en una lectura muy acorde a los tiempos que vienen después de la degradación que presenciamos día a día (mientras escribimos esto, miles de maestros son hostigados, golpeados y encarcelados en la Ciudad de México, Chiapas y Oaxaca). Nos gusta pensar esta perspectiva femenina como posibilidad que plantea la coreógrafa para un mundo nuevo.

Para plantear su discurso se vale de una danza muy técnica, muy cuidada. Seres es una obra muy bien ejecutada, con técnicas que cada vez se ven menos en escena, al menos en coreógrafos jóvenes. Y esto nos llama la atención no en un sentido negativo, pues cada creador debe valerse de las herramientas que considere adecuadas para manifestar su discurso, además de que no necesariamente por ser joven tienes que romper con una tradición y eso se debe respetar. Vimos pies puntados, grandes extensiones, torsos alargados, cargadas, saltos en una estructura coreográfica y diseño espacial bien definidos. Una danza bien lograda en su discurso y lenguaje, cuyo trabajo se nota.

Encontrados danza y MADE bailaron también el día domingo, así que en la reseña de ese día pueden leer lo que escribimos (aquí pueden leerla), pero nos gustaría agregar el elemento del espacio. El espacio es el lugar donde se desarrolla la acción escénica, podríamos decir, el repositorio de los cuerpos en movimiento; sin embargo, éste es algo más que un agente pasivo que sólo recibe y da un marco y soporte para el desarrollo de una obra. No olvidemos que éste se modifica constantemente, que el cuerpo modifica ese espacio. Ya en la entrega que citamos anteriormente notábamos cómo el cuerpo y la danza tienen el potencial de modificar y humanizar un espacio. El día de ayer se presentaron estas mismas obras pero en un teatro a la italiana. Lo que nos llama la atención es cómo el espacio tuvo la capacidad de modificar la obra. En el caso de Encontrados danza, no tuvieron espacios para subir, bajar, saltar, y perdieron en ese sentido, pero ganaron en profundidad del mensaje. En el teatro fue más clara (al menos para nosotros) la relación, encuentro y choque entre dos visiones del mundo, el conflicto a veces doloroso, pero del que siempre salimos ganando. Lo mismo ocurrió con MADE, que el domingo tuvo personas a quien ofrecer flores, caminando entre ellos; pero en el teatro, al estar sola en escena, las flores caían al piso sin que nadie las recogiera. Eso generó un dramatismo mayor y mostró una soledad más profunda de quien busca una reconciliación, para quien anhela un respiro, de nuevo, en un país como el nuestro. ¿Cuántas madres y padres con hijos desaparecidos, por poner un ejemplo, caminan con esa flor en la mano sin que nadie las acepte, las recoja, las conforte? ¿Cuántas caídas tienen que soportar quienes buscan a un familiar de quien no saben en meses, años? Michelle Montserrat Lugo puso rostro a ese dolor. Ofreció una flor por todas, por todos. Ojalá sepamos valorarlo y recojamos alguna.

 

ENCONTRADOS DANZA

MADE

FOTOS DE INTERIORES: Gen Gibler Photography

 

GALERÍAS DE FOTOS:

 

SAASIL-Seres
ENCONTRADOS DANZA2

 

MADE-Frágil 2

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