Día 3 del END: Danza Punk, Saúl y Rodolfo Maya, Fóramen, Flujo y Delfos

Por Fabián Guerrero en México
Sunday, 05 February 2017 00:00

 

 Inició el tercer día de actividades del Encuentro Nacional de Danza en la Ciudad de México. Como habíamos comentado, las actividades matutinas se dedican a talleres, clases magistrales y actividades académicas.

Este martes 6 de septiembre continuaron los mismos talleres del día de ayer y hubo dos clases magistrales, una a cargo de la Compañía Nacional de Danza y otra de Ebert Ortiz quien mostró su técnica PRISMA, “sistema de entrenamiento dancístico, con influencias metodológicas de ‘Slipped Body, Electro Dance y Bone Break’, donde se explora el universo del cuerpo por medio de los brazos, manos y su relación con el espacio. El cuerpo realiza diseños lineales y circulares teniendo una evolución de movimiento hasta llevarlo a la ruptura”.

También continuó el Primer Coloquio Latinoamericano de Investigación y Prácticas de la Danza con las mesas “Poéticas y nuevas prácticas en los dispositivos de la escena contemporánea”, con la participación de Raúl Parra Gaitán (Colombia), Roberto Cabezas Hernández y Ana Karen Ibarra (El Salvador-Tamaulipas), Rosa Andrea Gómez y Juliana Spínola (Brasil). Al finalizar inició la mesa “Epistemología de la complejidad en la performatividad dancística” en la que participaron Valeria Aguilar, Ricardo Álvarez, Karen Fabián, Mirelle Franco, Alberto González, Berenice Quirarte y David Uriegas (integrantes del colectivo Giroscopio Danza+Filosofía), Gloria Mendoza, Alicia Sánchez, Luis Conde y Jorge Gutiérrez Salazar.

Poéticas y nuevas prácticas en los dispo - sitivos de la escena contemporánea 

Epistemología de la complejidad en la performatividad dancística 

Asimismo, dio inició el Congreso de la Red Nacional de Festivales de Danza, mismo que estaba programado para un solo día, en una sesión plenaria de 9 a 12:30 y que debido a la cantidad de trabajos se extendió un día más. La sesión se desarrolló a puerta cerrada por lo que, a diferencia de otros años, no hubo posibilidad para compañías de presentar proyectos a las directoras y directores.

 

Sin Luna Danza Punk

Así fue transcurriendo el día hasta las 5 de la tarde, hora en que dieron inicio las funciones. Este día se hizo un espacio en la programación infantil para dar paso a la selección de obras fuera de teatro (donde vimos también a Arely Delgado en una azotea, a Líbranos del mal en un jardín). En esta ocasión, la Plaza Ángel Salas, con lluvia, recibió a Sin Luna Danza Punk, compañía formada en Mexicali en 2007 bajo la dirección de Rosa Gómez y Luis Ongay, quien presentó la obra Q’ riza!

La plaza parecía un buen escenario para esta compañía a la que el concreto no le incomoda, al contrario. Esa dureza del material como metáfora de una realidad dura, aparentemente impenetrable, pero que puede ser fisurada desde y con el cuerpo, a golpes, azotones, posturas éticas y estéticas, denuncias, sátiras. Danza punk, frontal, sin respeto por la autoridad.

Q’ riza! es una pieza que se burla de lo institucional, llámese Estado o danza. En una entrevista con Fluir, Rosa Gómez nos dijo: “Creo que tenemos problemas con la autoridad”. Esta obra ilustra muy bien esa idea. Primero, Q’ riza! comienza con una banda militar que entra tocando y marchando hasta posicionarse frente a la entrada del Teatro de la Danza. Orden, disciplina, rigidez (no sé por qué, pero la formación, la seriedad de la banda resulta un tanto cómica). En la plaza, vemos a dos mujeres y dos hombres platicando, indiferentes, con uniforme escolar; del otro lado, una niña comienza a acercarse. Todxs tienen máscara.

Ahí vemos como la obra se construye a partir de contrastes, de posicionamientos frente a lo institucional, inamovible. Por ejemplo, frente a una banda militar, vemos a unxs jóvenes desmadrosxs que hacen posiciones de ballet, que se bulean, se azotan, se suben las faldas y enseñan el trasero. Frente al espectador, el orden y el caos, la disciplina y la rebeldía, lo solemne y el pitorreo. Las grietas que abre la ironía y el humor son claras. La postura punk es más evidente por el espacio también: estamos frente al Teatro de la Danza que, a su vez, se ubica frente al Campo Militar Marte. Desde donde estamos viendo la pieza se asoma perfectamente la gran bandera mexicana que ondea desde el campo militar.

¿Por qué no reírnos de las instituciones que hemos creado, de la danza que hacemos, de la sociedad que construimos, de los tantos patriarcados, de nuestras costumbres y hábitos, etcétera? Ahí queda una buena invitación: reírnos, trastocar la normalidad a partir de eso. De ahí la importancia del título: si bien se refiere a la risa, a la gracia que algo genera para hacernos reír, quiero recordar una acepción del término ‘riza’ que, según el diccionario significa: “Destrozo o estrago que se hace en una cosa” y “hacer riza” significa “Causar gran destrozo y mortandad en una acción de guerra”. De esta manera, la risa se convierte en riza, la acción de reír deviene destrozo o estrago. Una idea radical que me quedó dando vueltas frente a la gigantesca bandera del campo militar.

 

Rodolfo y Saúl Maya

 Al terminar la función en la Plaza Ángel Salas, el Salón 7 de la Escuela Nacional de Danza Folclórica estaba listo para una sesión más de “La danza en streaming”, temporada cuya característica fue de duetos de bailarinas y/o bailarines en edad madura.

En esta ocasión, se presentó Rodolfo y Saúl Maya, Tzitzi Benavides y Juan Manuel Velázquez con RADIO AMOR 2016 (adaptado del ensayo de Ana María Martínez de la Escalera, libro:” Interdisciplina. escuela / arte. Antología, tomo I”).

Los hermanos Maya cuentan con una trayectoria de más de 30 años en la danza desde que se incorporaron en 1984 a Utopía, compañía dirigida por Marco Antonio Silva, como intérpretes. El acierto de esta curaduría es que nos da la oportunidad de ver en el escenario a bailarines y coreógrafos de gran experiencia, y nos muestra que los cuerpos no decaen, que éstos se adaptan y que van ganando en expresividad e intensidad.

Para Radio Amor 2016, se basaron en un texto de la doctora en filosofía y catedrática en Estética y Teoría del arte, Ana María Martínez de la Escalera. Desconozco el texto; sin embargo, me parece interesante el diálogo de lo dancístico con lo filosófico-teórico. El aterrizaje de los conceptos abstractos al lenguaje corporal. A reserva de leer el texto posteriormente para una mejor comprensión de la obra, parece que la pieza aborda las relaciones humanas, individualistas a veces, cargadas de pasión, donde no deja de estar presente la muerte. Aunque parece que Radio Amor 2016 está compuesta de viñetas, de escenas que pudieran no tener una relación lineal en un sentido narrativo, sí mantiene una linealidad espacial, pues los bailarines permanecen la mayoría del tiempo alineados frente al público

Vemos cuartetos, duetos, solos. Destaca en especial un dueto un tanto sado y erótico con Saúl Maya y Tzitzi Benavides en la que ella nos muestra lo buena bailarina que es, su potencia escénica. Su presencia ayuda mucho a la obra. También la figura de un niño que bailó al final, haciendo un quinteto y que robó las miradas y animó bastante.

Radio Amor 2016 mostró el contagio del cuerpo, esa cualidad contagiosa del baile. Los bailarines en escena comunicaron e infectaron a los demás cuerpos que estábamos sentados. Se generó mucha energía en el lugar. Fue inevitable no salir del salón bailoteando y cantando “¿Do you remember…?

 

  


 

 También vimos una de las muchas intervenciones de La Cebra Danza Gay en la plaza Ángel Salas

 

 

Fóramen M. Ballet

Continuaron las jornadas intensas de danza. Al terminar “La danza en streaming” con los hermanos Maya, el Teatro de la danza estaba listo para recibir a Fóramen M. Ballet, compañía formada en 1998 con sede en Cuernavaca. Bajo la dirección de Beatriz Madrid y Marcos Ariel Rossi, y con 21 producciones a cuestas, Fóramen presentó LIDÝ (La inmolación del yo).

Inmolar significa “sacrificar algo por una causa o por alguien”. En escena vemos ese sacrificio del yo, pero ¿para qué?, ¿para quién? LIDY tiene cierto tono apocalíptico y sacro a la vez. Inicia con una mujer que es iluminada por un hombre con una lámpara en mano. Este hombre aparecerá constantemente en la obra, quizá como un pequeño demonio o dios que muestra y saca a la luz las partes ocultas y oscuras.

En la obra parece haber siempre un conflicto interno, una pulsión que empuja a los bailarines. No hay fluidez ni armonía, hay conflicto y oscuridad, un paraje apocalíptico que enmarca la necesidad de esa inmolación.

No podemos engañarnos con el nombre de la compañía, aquí no hay ballet, hay seres automatizados, en pugna. Esa inmolación no es tersa, es laberíntica, está llena de luchas, dominación y resistencias. Como cualquier parto, hay dolor. En una parte hablada, un personaje dice: “No hay lugar para mí entre tanta muerte” y “donde antes había flores, ahora hay un hilo de sangre”; sin embargo, no hay tanto pesimismo, pues advierte a la divinidad: “Construiremos paraísos, seguiremos comiendo manzanas”.

Así, a través de una buena formación de los bailarines y oficio coreográfico, vemos el sacrificio del yo, la inmolación de éste para dar pie al nacimiento de un nosotros, y la dificultad que implica ese nacimiento, esa construcción. Así como inicia la obra, con una mujer sola siendo iluminada, la pieza culmina en parejas, no felices, no conformes: pares de seres humanos un tanto abatidos, agotados, temerosos a lo nuevo pero con el coraje de enfrentarlo.

   

 

   

 

A Triple 

A las 8 de la noche, el Teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque recibió a la compañía A Triple (Fermín Martínez + Tonalli Villalpando) formada en 2014. Esta compañía explora e investiga diferentes vertientes de movimiento, insertados en diálogo con otros medios de expresión, lo que da como resultado la apertura a la experimentación desde las ciencias, la tecnología, la psicología y diferentes motores de investigación artística desde la danza expandida.

La pieza que presentaron fue Flujo [Nowhere/NowHere], laboratorio escénico interdisciplinar enraizado en la idea de “Ritual escénico contemporáneo”. El programa nos dice que “Por medio de la interacción entre diferentes artes y utilizando como método de ejecución la improvisación dirigida, se experimenta con acciones específicas basadas en las tres leyes del movimiento de Newton, presenciando un diálogo entre el espacio y el espíritu por medio del cuerpo; relacionando diferentes perspectivas de un mismo fenómeno, proponiendo al espectador una experiencia inmersiva sublime, de apreciación-reflexión del movimiento (acción/reacción) y la energía por medio de los sentidos. Confrontaciones entre los Yos, la mente, el espíritu, la fuerza, la acción y la no acción, los límites y las imposibilidades, dialogarán por el espacio construido por herramientas digitales, gráficos generativos, procesamiento de sonido y electrónica experimental entre otras manifestaciones y tecnologías”.

Esta pieza no es contemplativa, sino una experiencia sonora psicoacústica generada a través de frecuencias digitales que provocan diferentes estados de concentración y conexiones emocionales con un lenguaje de flamenco experimental.

Aquí pueden ver la pieza: 

 

 Delfos Danza Contemporánea

 El Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris” sería el marco del cierre de las actividades del día. Por fin tendríamos la oportunidad de ver Es media noche (variedades nocturnas) colaboración de Delfos Danza Contemporánea con Foco alAire Producciones. Había mucha expectativa por ver esta obra en colaboración de dos grandes compañías.

Por ello, al terminar la función de Fóramen, dos autobuses estaban esperando para llevarnos al Teatro. Arrancamos. He de mencionar que un día antes había comenzado el homenaje de cuerpo presente a Juan Gabriel, recientemente fallecido, en el Palacio de Bellas Artes. La cantidad de personas que acudieron a despedir al cantautor (más de un millón) provocó, entre otras cosas, cierres viales. Y en uno de esos cierres, quedó atorado el autobús (el Teatro de la Ciudad está a unas cuadras del Palacio de Bellas Artes). Intentando entrar por otro lado, quedamos detenidos en la colonia Guerrero. Y decía que las ganas de ver la función eran tales que algunxs pasajerxs hablaban por teléfono para pedir que nos esperaran, cosa que fue imposible. La decisión fue caminar por el barrio bravo para llegar al teatro a ver a Delfos. Y ahí iba la procesión de bailarines, coreógrafxs, público, caminando a paso veloz para llegar a la función.

Llegamos momentos antes de que diera inicio. Cuando las luces se apagaron vimos frente al telón a un personaje solitario de larga cabellera negra y vestido rojo haciendo un playback. En general, esta fue la idea de la obra: un desfile de personajes construidos sobre la voz. Un karaoke de máscaras.

Marcela Sánchez Mota y Octavio Zeivy han trabajado la máscara corporal desde hace años y han dado un sello particular, único, a Foco alAire. Está prácticamente patentado, pues cualquier compañía que utilice el recurso de la máscara, inevitablemente citará a esta compañía. Tienen un profundo trabajo del gesto, una estética muy particular. Y se mantuvieron muy fieles a ello en este montaje a Delfos. En lo personal tenía una duda: ¿veríamos a un Delfos con tintes lounge, a un Foco alAire con bailarines mazatlecos o un DelfoalAire?

Lo que me queda claro es que hubo un proceso de generosidad, de desapego a un proyecto. Claudia Lavista y Víctor Manuel Ruiz se pusieron en las manos de alguien más. Ese acto me parece plausible y necesario, pues se requiere humildad, bajar el ego para que el y la coreógrafa, directores, creadores, se pongan en la disposición de colegas, de compañeros en quien se deposita confianza, lo que es bastante. En ese acto hay humildad, reconocimiento tácito del trabajo del otro y valor, pues hay riesgo, mucho riesgo en dos sentidos: el primero, entrar en terrenos poco explorados (técnica de máscara corporal, por ejemplo), dejar de hacer “danza”, dejar de ser Delfos, lo que me da pie al segundo punto, el riesgo de parecerse tanto a otra compañía con un lenguaje y una estética tan particular, tan propia (por ejemplo, utilizaron canciones que se usan también en La Audición, de Foco alAire). Asumir tales riesgos y colaborar son actos que se ven poco y que son buena señal de una compañía tan consolidada como Delfos.

Ponerse para el otro, para la otra en lo general y lo particular. Una compañía pone sus recursos artísticos, humanos, económicos para que otros creadores construyan; de la misma forma, las y los intérpretes prestan su cuerpo, lo ponen y dan vida a un personaje, se convierten en ese otro desconocido (la premisa es no imitar al personaje real) y le dan nueva vida, construyendo a partir de la voz. Procesos empáticos donde hay que vaciarse para dejarse llenar de contenidos.

De esta manera, vimos un desfile variopinto de seres. Cada escena, una canción. Esa estructura puede resultar un tanto repetitiva para una pieza de casi dos horas de duración. Fueron manejando esos tiempos intercalando canciones con audios de entrevistas y charlas. El humor sacó a flote eso que podría parecer cansado o largo. Toda la pieza está cruzada por el humor. Queda la sensación de que se divierten en escena, que es gozoso el dar cuerpo a esas voces, de ser rockstars y eso se transmite. Incluso, por momentos, la propuesta toma tintes de concierto con participación activa del público.

Hay trabajo en la construcción de personajes; sin embargo creo que con el tiempo y el paso de las funciones se irá asentando mejor la interpretación. Desafortunadamente por el tamaño del teatro era complicado ver el detalle del gesto, de las máscaras, los rostros, más cuando utilizaban los balcones del teatro, cuyo acierto es salirse del espacio convencional pero alejándose demasiado del espectador.

Es media noche tiene una gran producción, el vestuario y todos los elementos que apoyan son de primer nivel, así como la iluminación. Gran reto para la compañía hacer una propuesta de esta magnitud. El intercambio con Foco alAire refresca y nos deja ver a una compañía como Delfos en una búsqueda de renovación de lenguajes, de salir de sus espacios de comodidad, de plantearse nuevos límites.

La respuesta del público en el último número de las “variedades” muestra que ese acto de colaboración, de acercamiento y respeto por el trabajo del otro, suele dejar buenos resultados, que es un camino poco andado en nuestra danza, pero generoso y fértil.

 

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