CorresponDANCE FLUCTUANTE en México: Butoh-Ma Tadashi Endo y Espejo Negro

Por Simone Mello* en Carta Al Mundo
Tuesday, 10 February 2015 00:00

    

"Componiendo una sola voz, una rara integración,

   tan basta como de la noche a la claridad,

                                                                   sonidos, olores y colores logran corresponderse“.

                                                                                                               Baudelaire,  Correspondencias.

 

‘’Nunca se sabe a ciencia cierta cuándo comienza un viaje.

Algunas veces los viajes son visibles: maletas y álbumes de fotografías apiladas.

Más existen también los viajes íntimos que suceden sin que salgamos de un lugar’’.

                                                                          Christine Greiner

 

Foto: Adalberto Lima: Las manos de Endo sobre la carta de Ana Cristina Colla LUME – Núcleo Interdisciplinar de Pesquisas Teatrais – UNICAMP. Durante ensayos del espetáculo dirigido por Tadashi Endo, que resultó en la Tesis de Doctorado: Caminhante, não há caminho. Só rastros. Universidade Estadual de Campinas, Instituto de Artes, Campinas, SP, 2010.

 

CorresponDANCE I : Cartas sobre la Danza Butoh

Hay muchos ejemplos de lo importante de la correspondencia en nuestra historia. El origen de la correspondencia está relacionada con la necesidad del hombre de comunicarse. En la danza, tenemos como primera referencia la correspondencia del trabajo teórico de Jean-Georges Noverre (1727-1810), bailarín y maestro de ballet francés que escribió Cartas sobre la Danza. Trato de incorporar las cartas de Noverre en este aprendizaje:

"... Las pasiones son los impulsos que hacen andar a la máquina. Por lo tanto, independientemente de los movimientos resultantes, no pueden dejar de ser verdaderos" (NOVERRE en HERCOLES, 2005, p. 54).

A partir de este conjunto de escritos, que no necesariamente esperan una respuesta por parte de sus autores, abordaremos ahora no cualquier cuerpo que danza, ya que el campo es infinito, sino el cuerpo que danza el Butoh-Ma de Tadashi Endo, o el cuerpo que tiene como objetivo poder bailarlo, o incluso cuerpos que no bailan butoh, pero sus caminos entran en contacto con algo que está “bajo el velo” de lo que llamamos, pensamos y entendemos aquí en América Latina como butoh. Inicio esta correspondencia dirigida a los interesados en las posibles fluctuaciones que la danza butoh viene desarrollando, en líneas apasionadas, por estos cuerpos que se mueven, burlando las fronteras del tiempo y la memoria.

 

CorresponDANCE II: Carta a las generaciones futuras

El científico belga-ruso, Premio Nobel de Química 1977, Ilya Prigogine anuncia en su carta a las generaciones futuras:

"[...] Los dados no fueron lanzados y el camino a seguir después de las bifurcaciones aún no ha sido elegido. Estamos en un periodo de fluctuación en el que las acciones individuales siguen siendo esenciales" (PRIGOGINE, 2001, p. 19a).

Para flotar, para vacilar... ondulante, ondulado, tambaleante... caudal, flujo, fluido, fluir... Un sistema abierto, un cuerpo, una danza, una obra de arte, un entrenamiento, etc., todos son sistemas que interactúan con su entorno sufriendo de las mismas perturbaciones, las denominadas fluctuaciones. Hay interferencia, interpenetración, influencia, presentes en los contactos directos e indirectos, de los cuerpos dispuestos en el mundo.

Comienzo este escrito inspirada en la correspondencia de Baruch Espinosa (1632-1677). Más precisamente en la carta titulada Carta n.2 o Carta sobre el Infinito, donde el filósofo expone su teoría del infinito, luchando contra cualquier intento de pensar negativamente el infinito. Para Espinosa (Chauí, 1983, p. 19) la virtud es saber. Poniéndonos como autores de la historia y no como pacientes de ella, el filósofo nos dejará a través de estas cartas, el legado de que el infinito es la posibilidad absoluta. Espinosa dice que el mal es un mal encuentro. Encontrar un cuerpo que se mezcla mal con el tuyo. Mezclarse mal quiere decir mezclarse en condiciones tales que tu relación constituyente está amenazada, en peligro o incluso destruida.

En las palabras de Deleuze: "Yo sólo conozco las mezclas de cuerpos, y sólo me conozco a mí mismo, a través de la acción de otros cuerpos sobre mí, por las mezclas". (DELEUZE, 1978, p. 1).

Espinosa considera sabio a aquel que es capaz de tener conciencia de sí. Conocerse a sí mismo para llegar a conocer a otro. De un cuerpo a otro ¿qué? Conocer el infinito: naturaleza, cultura, contacto y mezcla. Espinosa nos dice que el reto es entender lo que aumenta nuestro poder de existir, lo que amplía nuestra capacidad de actuar y, a la inversa, lo que nos obstruye, reduciendo nuestra vitalidad, nuestro estado de ánimo. (Espinosa citado por DAMASIO, 2009, p. 223.)

Muchos entre nosotros hemos intercambiado correspondencias y escrito cartas: algunas enviadas y publicadas; otras, perdidas y olvidadas en el tiempo. Si me extiendo citando algunos ejemplos, es para abrir rutas de navegación, ya que aquí la correspondencia es, en primera instancia, un puente fluctuante entre cuerpos que se atraen por familiaridad. Cuerpo Butoh: de Hijikata Tatsumi. Cuerpo de Kazuo Ohno. Cuerpo de Min Tanaka. Cuerpo de Carlota Ikeda. Cuerpo de Akira Kasai. Cuerpo de Yoshito Ohno. Cuerpo de Takao Kusuno. Cuerpo de Tadashi Endo... Estos relatos caminan por este puente fluctuante entre sujetos, culturas, tiempos: un ejercicio de observación, reflexión y registro de un proceso creativo llamado: Espejo Negro.

                                                                                     Foto de Frida Kahlo adelante del espejo en su Casa azul en México D.F.

                            

CorresponDANCE III: Butoh Ma y Espejo Negro

 Nueva creación de Tadashi Endo que se eleva suavemente en medio de sonidos primordiales... sopla... suspira su voz en una mezcla de suave tono serio: voz del maestro entre cuatro cuerpos de mujeres, en la escena de México en 2014. Danzando para Endo y borrando sus cuerpos que comienzan a despertar en flor Eugenia Vargas, Malu Macareno, Ireli Vásquez, Aura Gomes.

 

                                        Foto de la presentación de Espejo Negro. Temporada estreno sept. de 2014. Teatro del Museo del Chopo. México D.F.

                                                                                                                                                                                  Biombo tradicional de Japon.

En la voz de Endo:

'’... La danza es vida y se puede bailar hasta que morimos. Kazuo bailó hasta sus 95 años. Nunca había bailado hasta que conocí a Ohno. En mí ya estaba la esencia del butoh, pero fue Ohno quien la despertó. Él vino a mí después de ver una presentación, dijo que existía el butoh en mí. Y así me cambió la vida. Entonces empezamos a trabajar juntos. Él me dio un valor que luego me convirtió en orgulloso de mí".[1]

                                                                                                                                                                                  Kazuo Ohno y Tadashi Endo.

Y sigue la danza de la vida entre palabras flotantes… para bailar adelante del ESPEJO:

…flor, la sangre, la piedra, el tiempo, las sombras, la oscuridad, la pasión, la concentración, la explosión, la fisura, la herida, fresco, belleza, vida, secreto, deseo, visión, mar, feto, flotante...danza solamente... danza, sólo danza...

“...¡Cada uno tiene su carácter! Cada uno tiene que encontrar su propio lenguaje. Y no debemos hacer ningún cambio en el medio. Puede bailar directamente al público. Es necesario encontrar su estilo, su propio idioma y no cambiar en el medio. Nadie es bueno o malo, ¡cada uno es único! (ENDO, 2012, durante el proceso de creación del espectáculo ‘’DO’’- Salvador  Bahía, Brasil)”

 

CorresponDANCE IV: Viaje al Laboratorio Ritual, junto al maestro Tadashi Endo en México…

 Desplazarse a otro país y penetrar en lo íntimo de un grupo desconocido, no es tarea fácil. Cuando me preguntan cómo fue mi viaje a México, trato de explicar que casi no fui a México y sí a la ‘’burbuja Tadashi Endo’’, en México.

Un viaje es algo capaz de darnos el valor de interrumpir el aburrimiento. El encuentro con un maestro puede darnos la primera chispa para seguir viajando, dentro y fuera de nosotros mismos… viajando a nuestra propia investigación.

Encontrarse con el maestro Tadashi Endo es aceptar una invitación a la metamorfosis. Pero esta invitación nos da energía para 5 días de evolución, que corresponden a la duración de sus talleres. Más, después del taller, ¿cómo mantener la chispa de la metamorfosis?

En su libro La puerta abierta, Peter Brook afirma que “el teatro empieza cuando dos personas se encuentran: si una persona permanece de pie y otra la contempla, tenemos ya un principio. Su continuación requerirá de una tercera persona para que se produzca el Encuentro Completo”.

La danza no es diferente: se da y se nutre también de estos raros y potentes encuentros con la “chispa” de la pasión y la motivación. La chispa es lo importante, y se presenta como nuestro desafío: no dejar de buscar estos encuentros con nuestra chispa interior.

‘’Nosotros estamos unidos en este sentimiento de existencia absoluta; el tiempo es visible y palpable para nosotros. La luz de la vela se va a apagar, pero el flaco pabilo deja su rastro. La cera lo protege. Dar algo en vez de sacar. Las personas que murieron nos cargan y es por eso que estamos de pie sobre esta tierra. Gracias a los muertos’’ (ENDO, 2011).

Durante sus talleres, Tadashi comenta que normalmente las personas danzan lo mismo siempre. Nos dice: “No podemos ignorar nuestra propia originalidad, nuestro vocabulario, más debemos buscar expandirlo”.

 

CorresponDANCE V: Danza fuera de la alfombra…

El Maestro Endo dice: ¡Danza fuera de la alfombra! Las palabras pronunciadas por Endo suenan como filosofía. Danza y filosofía como hilos que se entrelazan infinitamente. Para el filósofo Michel Serres, la buena filosofía no es la de las interpretaciones y comentarios y sí la de las invenciones. También llama la atención sobre el factor permanencia: no se debe mantener en la escuela por mucho tiempo.

Tadashi nos dice que no es posible enseñar a danzar butoh.

La danza de los antepasados se reinventa por medio de nuestra expresión más genuina. Repetimos, repetimos copias, modelos y formas, más también modificamos e incorporamos informaciones siempre en tránsito de allá y de acá. Nuestro cuerpo que danza es este campo, donde la información libra sus batallas.

Peter Brook desarrolló una estrategia teatral, a partir de la idea de estar dentro y fuera de una alfombra:

‘’Usamos a menudo la alfombra como zona de ensayo ―explica Brook―. Una vez fuera de la alfombra, el actor está en la vida diaria y puede hacer lo que quiera, pero una vez en la alfombra está obligado a tener una intención definida” (BROOK, p. 24).

No se trata de hacer comparaciones entre las ideas de Endo y ningún otro artista. Por supuesto que cada uno habla desde una perspectiva distinta y personal. Apenas aprovechamos el vaho que surge de las puertas que Brook va abriendo, para tejer este escrito de danza, que parte del encuentro de una bailarina brasilera que viaja a México por primera vez, con intención de dar continuidad a la investigación iniciada en su maestría, acerca del trabajo que el maestro Endo realiza con grupos de América Latina.

                                                                                                      Foto: Simone Mello. Cuaderno de Tadashi Endo... ideogramas de Espejo Negro.

 

CorresponDANCE VI: La mirada de la periodista de guerra…

 Casi todos los que me ven escribiendo me piden si puedo compartir “la bitácora”. ¿Qué es la bitácora? Peter Brook cuenta que cuando comienza a hablar, los alumnos sacan sus cuadernos y comienzan a tomar notas. Lo mismo pasa en los talleres de Tadashi Endo. ¿Tal vez da la impresión de que la danza no es suficiente y que necesitamos de las palabras? Más de un modo general, las palabras son un importante factor de comunicación en los talleres de butoh. Sobre todo cuando son afectadas por procesos de traducción.

Peter Brook nunca permitió que ninguno que no fuese de su grupo asistiese a sus ensayos. Tampoco permitió que alguien escribiese sobre ellos. Para él es necesario ensayar en la más absoluta intimidad para que no se disipe la energía del grupo y del trabajo (Brook, p. 44).

Cuenta que abrió la puerta de sus ensayos una única vez a un joven que logró convencerlo de escribir, con la promesa de no publicar esos escritos. La promesa fue rota y los escritos publicados. Es claro que este acontecimiento cerró definitivamente la puerta de acceso al útero de la Compañía de Brook. Además de no cumplir con su acuerdo de preservar la intimidad del proceso, los escritos hicieron aparecer a Brook como un gran descaminado.

Tadashi Endo y yo nunca conversamos sobre mis escritos. Además, conversamos poco. Le comenté justo en el momento que le pedí permiso para asistir y escribir sobre el proceso de creación de DO, que estos escritos eran alimento para la tesis que yo estaba elaborando sobre su trabajo en Brasil. Y ahora que ya terminé mi maestría, volví a pedir al maestro acompañarlo en este nuevo proceso de creación de Espejo Negro, con la intención de seguir acumulando informaciones y vivencias que me permitan llegar al doctorado.

Endo nunca me pidió ver, tampoco leer, mis textos. Y nunca dejó sentirme invasora de su proceso. En el último día de ensayo de DO, al terminar sus comentarios destinados a cada uno de los bailarines, mencionó mi trabajo como algo que tal vez no tuviese relevancia inmediata, mas a largo plazo seguramente lo tendría.

Una consideración de su parte y un signo de su visión y actitud: la danza es un fenómeno pasajero, que muda de momento a momento. Así como cambia el cuerpo que le presta vida, cambian también nuestros hábitos de percibir y danzar. ¿Cómo saber de una danza que nació en un país distante?, ¿a partir de principios procedentes de otro contexto social, geográfico, económico?, ¿a través de lo que queda registrado primero, en los cuerpos que entran en contacto con ese lenguaje extranjero?, ¿por medio de fragmentos de vídeos, fotos, textos?

Comienzo a formular la hipótesis de una “arqueología mediática del butoh”, que correspondería al acervo, como patrimonio, de todos los interesados.

En esta segunda temporada acompañando al maestro Endo, él me preguntó cómo me sentía escribiendo... le respondí que mis escritos eran danza también: esfuerzo, dedicación, observación, estilo, improvisación, contextualización espacial-temporal-social, etcétera.

No se trata de describir la serie de ejercicios que Endo propone en sus talleres, sería demasiado tedioso. Todos los presentes en el taller naturalmente seleccionarán la información que les parezca más significativa. Con el pasar del tiempo, solamente algunas de las muchas dinámicas experimentadas escaparán del olvido.

Es probable que algunos comentarios de Endo, sean incorporados en nuestras prácticas de modo tan natural, que ya no sabremos cuándo, dónde, cómo y por qué esa información pasó a constituir parte de nuestro repertorio. Para los que no estaban presentes, lo que pasó en esos días poco o nada afectará, porque: ¡la danza se comunica por contacto! Por esta razón, es fundamental la creación y manutención de esos espacios de intercambio y formación y sus respectivos registros.

Tal vez Endo no vuelva a México, más su presencia, que es como una fuente de aguas luminosas seguirá danzando en el parque de nuestras memorias, rezongando a los cuerpos que distraídos o atentos, brillan a su alrededor o pasean al acaso.

Como nos dice Endo “¡somos como peces coloridos, nadando en este océano butoh!” Cada momento del tiempo está relacionado con un momento anterior y con el siguiente, componiendo una red infinita de informaciones pasajeras que se agrupan, se articulan, como en los movimientos de los cardúmenes.

¿De dónde procede el pez dorado? No lo sabemos exactamente. Sólo sabemos que Tadashi Endo es un maestro generoso, que intercala largas sesiones de ejercicios con pasajes de su propia vida... Nos habla de su encuentro con Kazuo Ohno y también de su encuentro con Brasil (Endo ya viajó 14 a veces a Brasil para trabajar con compañías brasileras).

De forma informal, comparte con cada grupo, un poco de sus impresiones de viajante... le gusta comparar y contrastar los modos de los latinos (brasileros y/o mexicanos), con las diferentes costumbres de los alemanes y japoneses. Claro que sí, somos todos peces, unos de aguas calientes, otros de aguas frías, tempestuosas, caudalosas…

Este escrito-correspondencia parte del espacio infinito de posibilidades, del pasajero que escapa, y de las distancias y fronteras que reclaman un tiempo suspendido, donde suceden cruces imprevistos, como este por ejemplo de las ideas de Endo y Brook, o mis propias experiencias como observadora-escritora del proceso creativo de Endo en Salvador Bahía (junto al Grupo do Bando, 2012) y ahora en México, junto al Laboratorio Ritual, que da origen a la creación de la obra Espejo Negro.

Lo que interesa al principio es simplemente seguir intentando abrir puertas, para que sea posible transitar de un punto de partida a otro, de un campo de visión y saber a otro, trazando líneas de navegación y de fuga que nos desvíen de la ruta habitual; permitiéndonos danzar y pensar la danza, como enlazada en una correspondencia infinita y ancestral. ¿Cómo pensar la danza que se hace en América Latina, a partir de estos encuentros breves e intensos, con maestros y artistas de distintas culturas?

¿Cómo pensar sobre el proceso creativo de Espejo Negro?

Propongo pensar en el sentido de “zonas de contacto” de Robin Cohen (1944), que define la diáspora como “el acto de vivir en un país, en el seno de una colectividad, con la mirada siempre perforando el tiempo y el espacio, en busca de otro país o lugar” (COHEN citado SANTOS, 2008, p. 240). Lugar que, para un artista de la danza, podría significar la reinvención de sí mismo.

En palabras de la crítica de danza Helena Katz,

‘’Cuando el crítico japones Goda sugiere que todos los extranjeros que deseen aprender el butoh en el Japón vuelvan a sus países, está sugiriendo que esa búsqueda en forma de movimiento para dentro de sí mismo carece de molde local. Porque lo que se puede aprender es solamente el proceso de captar ese proceso” (KATZ, 1996, en el programa de espectáculo, EL ojo del Tamanduá de Takao Kusuno).

En nuestro caso, la chispa de la nueva energía se da a partir del Encuentro del maestro Tadashi Endo con el grupo de artistas que danzan bajo su dirección. Y un tercer elemento: el observador informante, yo que les escribo. En este intento de registrar una cierta mirada de la experiencia me metamorfoseo. Soy de una sola vez: testigo-cómplice-crítica-traductora-intérprete-poeta-escritora. O mejor, ¡periodista de guerra! Sí, porque ¡la danza es un campo de batalla!

Sabemos que en el momento que notamos que hay una tercera persona mirando, las condiciones de una experiencia siempre se transforman. Brook nos habla del ‘’ojo del público’’ que es el primer elemento de orientación y desorientación para actuar. La mirada del otro es esta ‘’presencia expectante’’, como un imán frente al cual uno no puede permitir ser de cualquier manera. Este que es el mayor y más sutil enemigo del teatro: ser de cualquier manera, sin inflamarse en la presencia de cualquier espectador ’’ (BROOK, p. 26).

¿Qué entrenamiento, técnica o anti-técnica puede ayudar a la danza a liberarse de la mortaja de los condicionamientos y modismos?, ¿puede la danza sorprender a los danzarines? Mi danza habitual, ¿se puede descolocar fuera de la alfombra que me delimita, dando espacio a nuevas configuraciones y procedimientos?, ¿qué necesitamos para convertir lo vulgar en único?, ¿solamente probar no hacer las cosas que estamos habituados a hacer de cualquier manera, y si como en un viaje?

Con el pasar del tiempo, la memoria de la presencia del maestro se va borrando. La esencia de la danza se hace en un arcano llamado el momento presente. Tal vez por esa razón me arriesgo en esta tarea de escribir sobre esta Danza sin nombre, que algunos nombran butoh, y Endo: “Butoh MA”.

Un danzarín del butoh debe atreverse a retorcer las líneas de su propia rutina y previsibilidad. El butoh nos convoca a estos raros momentos en que salimos de la línea recta, de la tendencia. Entramos por los desvíos, en los huecos, por las curvas sinuosas de un laberinto lleno de fantasmas. Unos escogen el camino del grotesco, otros buscan la belleza de las formas, más todos necesitamos entrar al campo de guerra! Guerra a la pereza, al miedo al ridículo, guerra a los automatismos, etc. Todos requerimos dejar caer los condicionamientos. ¡Explosionamos, implosionamos danzando con Endo por apenas una semana, un mes…! Y buscamos dejar que nuestras sombras se unan a los pasos del maestro. Endo dice:

‘’La orientación está bien...! quiero llegar allá ¡No puedo danzar como Margot Fonteyn o como Michael Jackson, o como Marta Graham, o como Vaslav Nijinsky... mucha gente imitaba a Hijikata Tatsumi, más ninguno podría danzar como él... una danza salvaje, loca! Tenemos que descubrir nuestra propia danza. Y tenemos que observar cada detalle de la danza del otro. Si entendemos cómo danzamos... ¿Dónde danza usted?, ¿Por qué usted danza? Kazuo Ohno nunca preguntó exactamente a Hijikata como él debería danzar. Ohno preguntaba a su propio cuerpo. Kazuo Ohno danzaba con su alma. El espíritu del Butoh está construido por estas dos líneas de orientación: Hijikata y Ohno’’.

Los cuerpos y sus saberes dejan rastros en sus estallidos. Los artistas hacen poesía, como se hace un coctel, con los pedazos y vestigios del pasado, del presente y del futuro; para componer un sueño que toma forma en medio del camino, mientras van caminando. No debemos intentar agarrar las líneas de orientación. La orientación es como un rastro invisible de una “veleta”: de un “Catavento” o “Reguilete”.

Al final lo que nos salva y da sentido: ¡es la experiencia en sí de danzar; no importa mucho si estás danzando algo a lo que se puede dar un nombre o no!

 

              Foto de Simone Mello. Tadashi Endo explica los ideogramas japoneses durante ensayo de Espejo Negro.

 

 

Referencias bibliográficas

BROOK, Peter, La puerta abierta, Reflexiones sobre la interpretación y el teatro, Alba editorial, Barcelona, 2004.

MELLO, Simone, FLUTUAÇÕES DO BUTOH NO CORPO DO ARTISTA QUE DANÇA: POÉTICAS DA MESTIÇAGEM, tesis presentada en el Programa de Pós-graduação em Dança, Universidade Federal da Bahia como requisito para la obtención del título de Maestra en Danza. Aprobada el 05/03/2013.

SERRES, Michel, Filosofia mestiça, Maria Ignez Duque Estrada (trad.), Rio de Janeiro, Nova Fronteira, 1993.

DELEUZE, Gilles y GUATTARI, Felix, Mil platôs: introdução: rizoma, v.. 1, Rio de Janeiro: Editora 34, 1995.

ESPINOSA, Ética, São Paulo, Abril Cultural, 1983.

FERNANDES, Ciane, Entre escrita performativa e performance escrita: o local da pesquisa em artes cênicas com encenação, V CONGRESSO DA ABRACE. UFMG, 2008. Disponívelem:<http://www.difusaocultural.ufrgs.br/adminmalestar/documentos/arquivo/Abrace%202008%20Ciane%20Fernandes%20Revisado.pdf>.

PRIGOGINE, Ilya y STENGERS, Isabelle, A nova aliança, Brasília, DF, UnB, 1984.

GREINER, Christin, Butô, pensamento em evolução, São Paulo, Escrituras, 1998.

HERCOLES, Rosa Maria, Formas de comunicação do corpo: novas cartas sobre a dança, Tesis de Doctorado en Comunicación y Semiótica, Programa de Pós Graduação em Comunicação e Semiótica, Pontifícia Universidade Católica de São Paulo, São Paulo, 2005.

UNO, Kuniichi, A gênese de um corpo desconhecido, São Paulo, N-1 edições, 2012.

 

 

NOTAS

[1] Notas de Simone Mello durante taller de Endo en D.F., agosto de 2014.

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* Simone Mello es bailarina e investigadora de las Fluctuaciones del Butoh. Maestra en Estudios Contemporáneos del Cuerpo. Universidad Federal de Bahia-Brasil. 2013.

 

Traducción del portugués, Hugo Salazar (Perú): Actor y Mimo. Director del Festival Ukupacha de Cusco.

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