Decadencia elegante en "Serie Negra" de Camerino 4

Por Silverio Orduña en Cafe Müller
Tuesday, 26 March 2013 14:22

 

La danza niega el poder de la muerte. Si un cuerpo se mueve por sí mismo es una señal de que continúa vivo. Al menos conserva energía y voluntad. El grupo Camerino 4, dirigido por la coreógrafa Magdalena Brezzo, presentó la pieza Serie Negra en la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM en una corta temporada este mes de marzo. La obra, según las explicaciones de Brezzo, reflexiona sobre el tema de la muerte.

Serie Negra utiliza como metáfora principal un cuerpo de masa que los bailarines cargan, moldean y muerden para evidenciar la inercia de este material en comparación con el movimiento que ellos ejercen. Este cuerpo muerto está presente en toda la coreografía, envuelta en un escenario que reconstruye la idea de una cena de gala. Destaca el diseño del espacio y el vestuario de Mauricio Ascencio: una mesa de madera con sillas tapizadas alrededor, una silla que pende del techo y un hipnótico vestido verde que porta uno de los personajes, elementos que impregnan una decadencia elegante en el trabajo de Brezzo.

La dramaturgia exigió a los bailarines un énfasis teatral para construir internamente a los personajes. Algunas construcciones resultaron torpes porque se fundamentaron en la pantomima, salida fácil que no otorgó trascendencia dramática sino que funcionó como una ilustración de acciones para apoyar la narración. Un ejemplo de esto sucede cuando uno de los bailarines toma una tela y se la amarra a la cabeza simulando después los movimientos de un panadero, un esfuerzo didáctico que se nota forzado.

Como en la mayoría de las obras de Brezzo, el estilo que se explota es el release. En este aspecto, no se nota una exploración profunda en el movimiento, incluso se pueden rastrear secuencias muy parecidas que se utilizan en trabajos anteriores. Los bailarines de Camerino 4 dominan esta técnica, lo cual ayuda porque su ejecución es rigurosa, sobre todo en los unísonos o en los duetos. Pero en Serie Negra no se descubre nada, ni se arriesga. Cuerpo fluido, movimientos desarticulados y erotismo extremo, como siempre. Parece que la coreógrafa ha entrado en un área de confort y no quiere salir de ella; aunque sus bailarines, en especial Flor Garfias, Francisco Córdova y Tlathui Maza, sigan creciendo como intérpretes.

La música y los elementos sonoros son aspectos que Brezzo ha aprovechado también para sustentar sus montajes. Para esta ocasión utilizó una atmósfera lúgubre propiciada por algunas pistas musicales que Fernando Corona (Murcof) creó para la cinta La sangre iluminada (2007), dirigida por Iván Ávila Dueñas. De forma más potente sobresale To the Hills (variation 1), de Balanescu Quartet, una composición basada en cuerdas que fue utilizada por Pina Bausch en su última coreografía. Esta última referencia ahoga la propuesta de Camerino 4 pues resulta más interesante lo que se oye que lo que se ve sobre el escenario. Aun con las imágenes tan poderosas de los cuerpos que se mueven.

 

fotos: www.360gradosfoto.com

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